2018

PÁGINA PRINCIPAL / MAPA DEL SITIO / BUSCADOR DE NOTICIAS

Viernes, 2 Marzo, 2018 16:59
 

LAS ÚLTIMAS HUELGAS FERROVIARIAS
1991 - 1992
2a Parte


*Todas las ruedas se detienen, si así lo quiere tu brazo vigoroso.
Dice sobre la clase obrera una canción de los obreros alemanes.
Citado por V.I. Lenín: Acerca de los Sindicatos (Huelga)

Por Juan Carlos Cena* especial para Villa Crespo Digital

5 de febrero del 2008


Con esta carga interna que venía desde afuera, arrancó La Huelga. Nada es puro bajo estos cielos. Tiempos tormentosos se habían estacionados. Lluvia por arriba, lodo por abajo. Esta Coordinadora con mucho acierto acentuó la participación de la ciudadanía y se escapó del ámbito ferroviario, de tal forma que involucró al usuario. Propició los Trenes de la Resistencia, como el que va a Bolívar-Línea Roca, Villa Mercedes-Línea San Martín, Cuenca-Línea Sarmiento, y otros. Este sí, fue un fenómeno lleno de valores inéditos. Partían los trenes repletos de compañeros, se embarcaban también diputados, políticos, oportunistas alicaídos y otros personajes; eso sí, mucha cana. Era tan burda su presencia que se compartía el mate con los más piolas. Entretenimiento y escape.

En cada parada, el andén de la Estación era el lugar de la convocatoria, el palco imprevisto. Eran actos de otro tipo, casi familiares, con sus comerciantes, tallerístas, empleados de comercio, bancos, almaceneros, paisanos con el talero o rebenque en la mano... todo el mundo al andén. Hasta los perros hacían las pases, y disfrutaban de esa multitud de olores. Al llegar el tren todo era emoción. Gritos atorados, lo nudoso en las gargantas, incipientes lagrimones, alegrías colectivas de verse todos juntos... hace mucho que no nos juntábamos así.
El tren convocaba, los unía a cualquier hora y tiempo. Alegría ¿dije? No, aun no. Pero estaba ahí, contenida por la preocupación de que este Gobierno triste y mentiroso paralizara el ferrocarril. ¿Que sería de nosotros? Que le importa al Inesperado Riojano. El tren y los pueblos manifestando fueron un hecho preocupante para el gobierno y los burócratas sindicales. Mezcla explosiva.

Los Intendentes de casi todos los lugares encabezaban la presencia del Pueblo, de prepo o por convencimiento. La certeza de que la ausencia del ferrocarril les traería serias consecuencias. La ruta principal está lejana, pasajes y fletes más caros, las encomiendas, las maestras que vienen a diario, la estafeta, el agua, las provisiones, el correo... el telégrafo solidario, ¡carajo!

El tren llegaba a cualquier hora. Ahí estaba la gente. Toda la gente, de parajes aledaños, de campos, puesteros, colegios y la banda del pueblo, desbordaban los andenes. Desde lejos el maquinista que conducía la locomotora apreciaba desde las señales, ese contorno espeso y movedizo del andén; él, era el primer saludado y vivado. Realizaba su ingreso con suma precaución, sacando medio cuerpo se mostraba halagado, como si piloteara a puro coraje el tren salvador; vaya a saber que pensaba o soñaba este cara sucia. Soñaría como Yo, ¿Cuándo viajaba en el tren de agua? Ojalá.
La Coordinadora ágil y dinámica sugirió una concentración en Plaza de Mayo para el 22 de febrero. Como no recordar esa fecha. ¡Já! Ya veremos. Se aceptó tal sugerencia. Afiches, volantes, panfletos varios, carteles improvisados, pintadas y todo lo que anunciara. La proposición se agrandaba. Desde los pueblos del interior manifestaban su adhesión y presencia. Se apeaban en los andenes de todas las líneas. Todo se ensanchaba, y por ancho se profundizaba. Los compañeros visitaron a políticos y partidos de todos los colores, a los sindicatos estatales, se ampliaba momento a momento la cosa. Burócratas y gobierno preocupados.

Vi la "marcha" en los brazos reunidos (Pablo Neruda). Todo era desbordante. Se vivía el reencuentro de viejos luchadores que desembarcaban de los trenes con sus pueblos. Algunos jubilados, pero no de la lucha, con la cabeza poblada de canas y escasos pelos. Se miraban escudriñándose, observaban al ajado rostro del amigo para asegurarse que era él, el de antes. Reconocimiento y abrazo. Poblaciones que se apearon del tren con sus hijos, abuelos, mezclándose con otras, y con otras más. Venían como a una fiesta. Paquetes, termos, viandas, y con carteles con la identificación de los pueblos. La emoción desbordaba a todos. Costó separar abrazos, saludos y promesas de verse de nuevo, si somos del pueblo de al lado, que cuesta, ¿ah?

Un aire fresco, ese día, cruzaba y envolvía a la gente como un remolino acariciante, no se de donde venía, pero era distinto ¿Era el torbellino de los alientos?, ¿o el viento de los abrazos?, ¿o era el encuentro que generaba su propia atmósfera circular? Vaya uno a saber...

Todos mezclándose con los jóvenes de la Coordinadora. La emoción presidía a los convocados y los que convocaron no cabían en su propio cuero, se penetraban con el otro contradiciendo la ley de la impenetrabilidad de los cuerpos; los ajenos a la marcha miraban atónitos este fenómeno. Yo, que sé algo de emociones, esto no era joda; se producía el raje prudente de la razón, que razones tenía: ¡que retocen! Así son y deben ser los encuentros. Se los puedo contar. ¡¡Y cómo!! Algún día, quizás…

Aquella marcha que vi y viví, potenció la lucha a tal grado que la sacó del riel y la instaló en la sociedad. Generó incluso un debate en el Congreso, cuestionando la política general del gobierno. Que con mucha valentía el Diputado Zamora planteó y leyó trabajos realizados por técnicos ferroviarios, base de su ponencia. Que otros progres visitadores de nuestras marchas, sólo para poner el rostro, se hicieron los giles cuando debieron actuar de cuerpo entero. Al César lo que es del César.

El proyecto planteado por Zamora no tuvo posibilidades de que lo aprobaran. Al final, como si fuera un paño frío para aplacar la calentura de los ferrucas, un proyecto presentado por los diputados radicales, del grupo de los 8, y otros partidos, solicitando al Gobierno la suspensión de la aplicación de los decretos 44 al 47/90. Nadie de éstos puntualizó su anulación. Nadie dijo algo sobre las privatizaciones, hasta ahora. El Chacho Álvarez manifestó: "El problema no es la privatización, no estamos en contra, sino su control". Estaba de acuerdo con las privatizaciones. Era la posición de ese progresismo acartonado que es funcional al sistema. Todo el chachismo continúo siendo coherente apoyando la ley de flexibilización laboral. Cuando fue vice presidente de la Nación, antes de rajarse, auspició esa bazofia de la flexibilización. Siempre fueron funcionales al sistema. En este caso al menemismo.

Después, casi todos levantaron las manos con algarabía traidora las votaciones de las entregas. Los vende patrias festejaban la renuncia a proteger nuestro patrimonio nacional. Los mismos que halagaron y aplaudieron las palabras de Menem en Laguna Paiva y en la sede de la Unión Ferroviaria cuando Pedraza le entregó el Plan de Recuperación Ferroviaria confeccionado por los cuatro gremios ferroviarios y la Cámara de Industriales ferroviarias dijo:…Lo que nos interesa es poner a la República Argentina de pie…El firme contrato de los trabajadores del riel es hacer menos deficitario el servicio ferroviario, pero ojo, menos deficitario en el campo de lo económico, porque hay algo que olvidan los predicadores de una privatización constante y permanente (se refería a Angeloz)… que los medios de transporte en poder del Estado no tan sólo deben buscar rentabilidad en el campo de lo económico sino que estos servicios en manos del Estado han de servir para llegar a los lugares más apartados de la República Argentina como fuente permanente de progreso, desarrollo y de crecimiento, y para eso están los ferrocarriles, por eso la nacionalización que puso en marcha el general Perón… por eso nuestra defensa a esta fuente de trabajo. Estaban presentes todos los dirigentes gremiales sin excepción que aplaudieron sin recato ni pudor, ya que muchos se jugaron por Cafiero, que estaba presente y que también aplaudió. Después ocurrió todo lo contrario.

Esta huelga fue la Resistencia más dura al desmantelamiento de los ferrocarriles. Los ferroviarios aguantaron dentro de la ciudadela ferroviaria hasta el final, espalda contra espalda. En la huelga de 1992 fuimos finalmente derrotados. Se instalaba una catástrofe nacional, rayana a traición a la Patria: cerraron el ferrocarril y expulsaron a 85.000 trabajadores, en consecuencia, se iniciaba la larga marcha de la diáspora ferroviaria y con ella la aparición de los pueblos deshabitados, hasta transformarse en fantasmas, el país se desvertebraba y se quebrantaban las economías regionales, la infraestructura era saqueada.

El Comité de Huelga
Un párrafo para el Comité de Huelga: Los Compañeros del Comité de Huelga fueron tentados por las herramientas de la corrupción: coimas y prebendas, ascensos y valijas con dinero, todo fue rechazado. Estos compañeros nos ennoblecen, ellos son verdaderos hijos del pueblo. Sintetizan la integridad de todos los compañeros fundadores de los gremios ferroviarios, constructores de nuestra identidad ferroviaria basada en la dignidad y en el amor a la libertad. A estos valientes obreros del riel homenajeamos, y en la acumulación de sus palabras pronunciadas habla ese espíritu ferroviario fraterno, ellos honran a los ferroviarios y ennoblecen la memoria de todos los luchadores.

Otro para los actuales dirigentes ferroviarios encuadrados en cuerpos de delegados, comisiones de reclamos, comisiones ejecutivas, entre otros. Sino sacan enseñanzas de estas huelgas, donde el factor unidad primó por sobre todas las cosas, como lo demostró el Comité de Huelga, el porvenir que le espera es una derrota sin dignidad.

Los trabajadores tenemos dos opciones; o nos cuajamos en roca, o nos seguimos devorando entre nosotros mismos, y nos transformamos en arena degrada, para diversión de los patrones, vende patrias y cipayos, seremos algo así como en el circo romano. Ha habido un maquillaje en las formas de algunas militancias, pero en el fondo seguimos igual. La falta de unidad es una tragedia. Por eso, alguna vez debemos preguntarnos ¿Por qué fuimos derrotados? El núcleo histórico de las derrotas es la falta de unidad entre los trabajadores.

Esta Huelga terminó hace 17 años, los rescoldos de la lucha, aún tibios reverberan. Es el punto de un proceso que recién termina y otro que comienza. Las enseñanzas son muchas. Este espacio temporal se mide en otras dimensiones.


Destaquemos el poder creativo que demostraron los trabajadores, al diseñar una organización ágil, dirigida por las bases, horizontal, indispensable posición para practicar la democracia gremial, el pluralismo político e ideológico, ejercido hasta el abuso, la alteralidad de sus dirigentes en los cargos, y la creación de un sinnúmero de organizaciones subalternas encargadas de otros quehaceres.

La Huelga del 61
La huelga del '61 no les pudo transmitir sus experiencias. A través de 30 años de resistencia los ferrucas fueron perdiendo cuadros, nunca renovados, dejados afuera por cesantías, represión, movilizaciones militares, golpes de estado, desaparecidos, exilio, y muerte. Las democracias relativas, operaron como seleccionadoras, dejando afuera para siempre a un sinnúmero de compañeros valiosos. Trabaron siempre su reingreso, la burocracia sindical operó como filtro. Por eso la ausencia de por lo menos dos camadas de dirigentes intermedios. Por eso el mérito de éstos compañeros que tuvieron que recrear todo. Pasaron por arriba a las cúpulas gremiales, derrotando asimismo las políticas de conciliación y arreglos por debajo de la mesa. Es así como lo definen ellos mismos: "Las gestiones mediadoras sirven, pero no definen, aquí lo que define es la lucha."
De estas Huelgas se extraerán conclusiones correctas si se ejercita una seria reflexión sobre lo ocurrido, y se llegarán a conclusiones verdaderas, si el análisis es realizado con honestidad. Estas deben servir para que los otros trabajadores abreven en estos hechos valerosos.

Construir ideas que llevan a una práctica concreta
Construir ideas es un desafío a la corrupción y a la prebenda, más cuando la construcción es colectiva, democrática y plural, con un profundo respeto por las ideas del otro, no descuidando nunca, por ningún motivo el factor unidad.
Aquí, sólo aquí, en el terreno de la lucha, de la práctica concreta, es donde se ponen a prueba las elucubraciones teóricas. Esto debe servir también para la reflexión de toda la dirigencia político-gremial progresista: que debe servir a la clase trabajadora con respeto y solidaridad, no enancándose sobre sus hombros y hechos, deben además reprimir la intolerancia y la irritación que los contiene, cuando vean que sus ideas no atrapan a la clientela deseada. Este pequeño balance, incompleto por supuesto y parcial, debe decir también, que se debe revisar todo, desde la parafernalia de consignas que derivan de abstracciones teóricas que nada tienen que ver con esta realidad cambiante, ni con la gente.

Los aprendizajes del enemigo
También aprende el enemigo. De ésta confrontación sacan las mejores conclusiones, y tienen la capacidad de corregir errores cometidos, y así, avanzar en busca de triunfos posteriores. No creer que ellos, los factores de poder, son torpes, que no piensan ni analizan. Trabajan en equipos y verifican todo. Nos conocen bien, saben de nuestras debilidades y fortalezas. El hecho ejemplificador es la no reincorporación de los cesantes en todo ese período histórico que va del '61 al '91: grandes luchadores quedaron afuera para siempre: fue un descabezamiento sin sangre, de consecuencias graves no previstas. Este descabezar trae, por un lado, la interrupción de la transmisión de las experiencias, sea oral, escrita o de comportamientos, o través de la mirada, hoy se ven los efectos tardíos.

Decía en un artículo allá por febrero del '91, que: "Aún sin proponérselos los ferroviarios, por su disposición a la lucha se han convertido en una avanzada de la protesta social. Es un mal ejemplo. Si la batalla les resulta favorable derrotarán por partida doble a la burocracia sindical y al gobierno. Esta por verse"... "Pero una victoria en el amplio sentido, no resulta por lo general de la consecución de una reivindicación por justa que fuera; si los ferroviarios y el gremialismo en general, desde el populismo, pasando por la izquierda no elaboran un proyecto político como un salto cualitativo de esta lucha que contenga al movimiento obrero como herramienta para aportar a un frente social y popular amplio, no logrará dar una respuesta". "No debemos engañarnos, los resultados estables solo se conseguirán cuando la protesta se generalice y al ampliarse permita exigir lo que es el verdadero eje de la cuestión: El cambio de rumbo¨.
Para terminar, no puedo dejar de acordarme del cartel que colgaba en el Plenario de la Seccional de Santos Lugares: Los déspotas escuchan con susto la voz del Pueblo. Mariano Moreno.

Después del revés de 1992 tratamos de organizarnos, creamos el Mo.Re.Fe. (Movimiento de Recuperación Ferroviaria), organización embrionaria del Mo.Na.Re.FA., (Movimiento Nacional por la Recuperación de los Ferrocarriles Argentinos) En 1996 organizamos un acto para conmemorar esa epopéyica lucha, ese día nació la idea de realizar un video para transmitir nuestras firmezas y dejar testimonio de que nos habían derrotado pero no vencidos.

Este video que ofrecemos trata de reflejar la huelga del ´91 y 92. Acción dirigida por jóvenes ferroviarios de La Fraternidad (maquinistas), Señaleros, parte de la Unión Ferroviaria contra la ofensiva de la política privatizadora del gobierno de Menem, y la traición de los burócratas sindicales, con la complicidad y anuencia de una sociedad que aplaudía la llegada de este modelo imperial que nos imponía el sistema capitalista: donde todo lo privado nos acercaría al cuerno de la abundancia y que brotaría, de la mano del mercado, la copa derramada.

 
contador

 

my widget for counting
contador