PERSONAJES

JUAN MARTÍN Y MARTINIANO MÁXIMO JÁUREGUI

El hombre que dijo NO

 

JUAN MARTÍN JÁUREGUI
El hombre que siempre dijo no

 

Por Juan Carlos Cena especial para Villa Crespo Digital

 

21 de febrero del 2008

 

Juan Martín es de esa raza de hombres con estirpe que siempre dijo no a las injusticias, a las traiciones, a las infamias, al cipayismo, a la obsecuencia.
Era un hombre que nunca se rindió, cuando lo intimaron a rendirse, supongo que contestó: después de muerto hablamos.


En otra latitud, en Córdoba, por esos tiempos, otro hombre como él, el Titi Di Toffino, que pensaba como él, valiente como él, obrero como él, que le gritó al pelotón de fusilamiento que no se rendía, increpándolos desafiante ¡así muere un obrero, viva la clase obrera carajo!. Podemos asegurar que era como Juan Martín.


Este lo anticipa en su diario: Porque si muero en combate es porque estoy lo suficientemente convencido, así lo he decidido y es la muerte más honrosa a la que puede aspirar todo militante Revolucionario que está convencido de porqué luchó y de porqué vivió…


Que ejemplos olvidados.
¡Cuánto olvido el de este olvido!


Lidiar contra los olvidos es parte del mismo proceso de lucha que emprendemos contra las injusticias, la cultura de la derrota y el manejo político de la clase predominante sobre la imposibilidad de los cambios. A los olvidos inducidos por la hipocresía del poder dominante no hay que darles tregua. Todos debemos pugnar para desterrar los olvidos, y en ese trajín convocar a la memoria colectiva.
Enancado en esa memoria popular deben aparecer compañeros como Juan Martín y tantos otros, Porque esa es la única manera de comenzar el tránsito liberador de un pueblo, los pueblos.

El olvido es una herramienta de la clase dominante. La memoria es un proceso social. Los pueblos despojados de su memoria se opacan, mueren. Suelen morir en medio de la algarabía de imaginar que el pasado no interesa, aturdidos por voces que los llaman a no recordar, apalabrados por ilusionistas que susurran que hoy todo empieza de nuevo.
Las raíces de nuestros pueblos pueden secarse si una voluntad de memoria no se opone a la voluntad de olvido. Sin esta fidelidad no hay ética

Ejerciendo la memoria quiero terminar con palabras propias de un militante como Juan Martín cuando se despide de los compañeros:
¨A TODOS LOS COMPAÑEROS TRABAJADORES: mí solidaridad en la lucha que ellos llevarán a la Victoria.


A MIS COMPAÑEROS DE ORGANIZACIÓN. Un abrazo militante y Revolucionario.


A ti compañera mí más calido abrazo y como combatiente mí grito de Victoria para que tu lo recojas y lo hagas llegar a cada hogar en donde exista un trabajador, en cada hogar donde exista un analfabeto, en cada hogar donde exista un enfermo, sin plata ni posibilidad de curarse, y se lo trasmitas a cada niño huérfano abandonado, hambriento, desnutrido para que ellos comprendan el valor de transformar tanta injusticia, corrupción y desigualdad.
En realidad una Patria Nueva, sin explotados, ni privilegiados, ni castas. Una sola clase y una única raza, la clase la de los trabajadores y la raza de la humanidad socialmente liberada y redimida de toda explotación¨.

¡¡¡PATRIA O MUERTE VENCEREMOS!!!

 

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