PERSONAJES                            

Otro hombre de Villa Crespo, el tango y la poesía

 

Celedonio Flores

 

Por Elena Luz González Bazán especial para Villa Crespo Digital

 
9 de diciembre del 2014 *


Celedonio Esteban Flores nace el 3 de agosto de 189 en el barrio de Villa Crespo. Habían transcurrido ocho años de aquellas jornadas de 1888, cuando la Fábrica Nacional del Calzado se ponía en movimiento, junto a los más de 1.200 trabajadores, según algunas fuentes y otras 2.000. Era el despuntar de una barriada. 


En esos años, las fábricas, los conventillos y la vida dura entre inmigrantes y nativos hacían de una cultura que indudablemente demostró el Tango. Esa expresión formativa que mostró un Buenos Aires con su dos por cuatro y sus letras.
 
Celedonio Flores fue, entre sus múltiples ocupaciones, poeta, letrista, periodista, locutor y boxeador, sostienen sus biógrafos.
 
La familia Flores tuvo cinco hijos, sus vidas transcurrieron entre conventillos y privaciones, luego de mudarse de Villa Crespo se van hacia el centro, a otra piecita y de ahí con gran esfuerzo vuelven a una casita en el barrio vecino de Almagro.


Pero la vida ya estaba signada, Celedonio que va mostrando su espíritu artístico a través de la música, la letra y una expresión en sintonía lunfarda va armando sus grandes creaciones tangueras.
 
La parroquia de Villa Crespo está retratada en su letra, en su estilo y en su representación de este barrio, de esta aldea capitalina de obreros, trabajadores, tango, malevos y taitas.
 
Es un barrio malevo, dicen muchos, tiene además el arroyo Maldonado, el café, los cafés, la pobreza y las privaciones, el carnaval y las alegrías. El cine, el teatro y las tertulias.

 

Por ello, aflora una cultura en Villa Crespo entre sus tres cines, teatros, todo haciendo de un espacio citadino y una historia que también conoció de sus bibliotecas, periódicos y librerías. Otro tiempo de Villa Crespo, eso Celedonio lo dejó escrito en su poema Villa Crespo, porque no hay que avergonzarse que fuera un barrio reo… fue el mejor testimonio de una época que dividió a la novel Capital entre la europeizante Buenos Aires con fulgores y luces barrocas, iluministas y afrancesadas, y esa otra oscura, laboriosa, discriminada y desequilibrante ciudad, porque era la otra ciudad, la del otro lado de una General Paz ficticia.
 
Celedonio empleo el lunfardo, este fue el lenguaje empleado en sus tangos, se cuentan una veintena las letras cantadas por Carlos Gardel, ganó un concurso y pronto se codeó con la popularidad, pero los años difíciles llegaron con la prohibición desde 1943 a 1947. Celedonio muere a los 51 años, ya para entonces su prolífica creación contará entre otros con Mano a Mano, Margot y La Mariposa con un medio centenar de grabaciones, entre ellos el maestro Don Osvaldo Pugliese, otro hombre de Villa Crespo.
 
Celedonio no es un hombre de la cultura popular de Buenos Aires aislado, es la personificación de un tiempo de esta Ciudad, que la dibuja, la describe y hace de ella un mosaico de realidades incomparables, de lo que se trata es de mirarla, observarla, pero por sobre todas las cosas, escuchar los tangos de Celedonio… ahí sí podremos comprender ese pasado porteño que fue muy disímil a este Buenos Aires actual.

 

De esta Buenos Aires se rescata un tango que fue bailado entre las miradas torvas de una clase social que se hizo cruces ante su avance arrollador.

El tango de la actualidad está alejado de aquella historia de noches y días de una ciudad cubierta de chimeneas, horarios, producción, fábricas y muchas vidas entre conventillos, cafés, ilusiones y profundos avatares, es en realidad el tango turístico, de salones y que le han quitado su historia.

 

FUENTE: Gobierno de la Ciudad, Todo Tango, El Portal del Tango y fuentes propias.

 

* Primera publicación el 5 de agosto del 2008, corregida el 3 de agosto del 2010 y versión ampliada.

 

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