SALUD Y CIENCIA

BERNARDO HOUSSAY

 

PREMIO NÓBEL

 

Producción periodística Villa Crespo Digital 

 

BERNARDO ALBERTO HOUSSAY

10 DE DICIEMBRE DE 1947 PREMIO NÓBEL

1887 - 1971

 

9 de noviembre del 2010


Ganador del 1º premio Nóbel de Ciencias
Bernardo Houssay nació el 10 de abril de 1887 en Buenos Aires.
Su padre era francés de nacimiento, arriba al Río de la Plata con títulos de abogado y doctor en Filosofía, poseía una vasta cultura y estaba dotado de una memoria tal que podía leer una página entera y repetirla luego con asombrosa exactitud. Houssay demostró haber heredado la gran inteligencia paterna.

Sus biógrafos afirman que desde muy pequeño se aficionó a la lectura de manera que no dedicaba casi tiempo a los juegos infantiles. Estudió los primeros dos grados de la enseñanza primaria con docentes privados.
Ingresó luego a un colegio con la idea de cursar el tercer grado pero quince días después de haber iniciado las clases, por tener una preparación muy superior a la de sus compañeros es promovido a cuarto grado; y un mes después a quinto. A este ritmo terminó la escuela primaria con sólo nueve años de edad y a los trece había logrado el diploma de bachiller.

 

LA VOCACIÓN
Inició
sus estudios superiores en la Escuela de Farmacia de la Universidad de Buenos Aires, corría 1901, o sea, tenía 14 años, por ese entonces la Escuela formaba parte de la Facultad de Ciencias Médicas, fue alumno de las mejores calificaciones, de donde se graduó a la los 17 años.
Extendió sus estudios en Medicina especializándose en Fisiología y se graduó en 1911 a los 23 años, con diploma de honor y con un reconocimiento académico por su tesis doctoral en la investigación sobre la glándula hipófisis.

 

EL TRABAJO
En el Hospital Nacional de Clínicas realizó su residencia.
Desde 1908 y durante tres años se desempeñó como ayudante de la cátedra de fisiología del profesor Piñeiro.
En 1910 asumió en forma interina la cátedra de Fisiología en la Facultad de Agronomía y Veterinaria, de la que luego se haría cargo en forma definitiva ganando su lugar por concurso. Esta función, que ejerció hasta 1919, le dio la posibilidad de un gran aprendizaje y de realizar importantes tareas.


Posteriormente se desempeñó como Jefe de Investigaciones del Instituto Bacteriológico, que dependía del entonces Departamento Nacional de Higiene, donde creó el departamento de Fisiología Patológica, espacio donde desarrolló considerables estudios de los venenos de víboras, arañas y otros animales.
En 1919 fue nombrado profesor titular de Fisiología de la Facultad de Medicina. A partir de ese momento renunció a toda otra actividad profesional y se a su real vocación: la investigación experimental y la docencia.

 

Fue entonces que a propuesta suya y siguiendo sus indicaciones se creó el Instituto de Fisiología de la Facultad de Medicina de Buenos Aires, para el que fue nombrado Director. Desde entonces pasaba todos sus días en el Instituto realizando experimentos, dirigiendo y guiando a los discípulos y dictando clases. Su actividad no sabía de días feriados y su remuneración era muy inferior a muchas que le habían ofrecido desde el exterior, pero era su deseo quedarse en su país y formar investigadores.
Su esfuerzo dio frutos y logró crear una brillante escuela de fisiología de la que salieron los primeros profesores universitarios de Fisiología del país y numerosos investigadores argentinos y extranjeros, especialmente sudamericanos. Rápidamente, el Instituto se convirtió en un centro de excelencia mundial en el área de la investigación científica.

 

LOS TRABAJOS DE HOUSSAY
Los más trascendentes se desarrollaron en el campo de la endocrinología. Esta rama de la medicina se dedica al estudio del desarrollo, las funciones y las enfermedades de las glándulas endocrinas: órganos cuyas células producen una secreción, hormonas, que desempeña diversas funciones en el organismo y que vierten directamente a la sangre; son glándulas endocrinas, por ejemplo, las suprarrenales, los ovarios, los testículos y la hipófisis. Al estudio de ésta última se dedicó su empeño, según algunas biografías, ya que había un paciente que presentaba un tumor en esa glándula.
Estos estudios desembocarían en descubrimientos que fueron valorados internacionalmente como notables contribuciones a los estudios de fisiología humana.
Sus trabajos contribuyeron al conocimiento de las causas de una enfermedad conocida desde muy antiguo, la diabetes. Ya se sabía que el origen de la diabetes era la dificultad del cuerpo para metabolizar o procesar los hidratos de carbono, y que esta dificultad provocaba un exceso de glucosa (azúcar) en la sangre. En 1889, se descubrió que la causa radicaba en el páncreas (una glándula). Pero recién en 1921 se identificó la insulina: hormona liberada por el páncreas que impide el exceso de azúcar en la sangre. Al funcionar incorrectamente el páncreas, se produce insuficiente insulina y aparece la diabetes.


Houssay se dedicó a investigar qué papel tenía la hipófisis en la diabetes. Descubrió entonces que perros diabéticos mejoraban cuando se les extirpaba la hipófisis y que su diabetes se agravaba cuando se les inyectaba una hormona producida por la hipófisis. Con estos estudios, el grupo que comandaba el científico logró comprender el rol de la hipófisis en los procesos metabólicos de los carbohidratos y en la diabetes, lo que sirvió de base para el trabajo de otros investigadores acerca del rol de diferentes glándulas endocrinas.


En 1947, la Academia Sueca le otorgó el premio Nóbel de Fisiología y Medicina por su descubrimiento del papel de la hormona liberada por la hipófisis en el metabolismo de los azúcares.


El Instituto de Fisiología empezó a figurar entre los más importantes del mundo y Houssay recibió a numerosos estudiosos extranjeros que acudieron a trabajar bajo su dirección. Así, cada año, trabajaban en el Instituto más de ochenta investigadores, entre los que se incluían varios latinoamericanos que alcanzarían luego brillo propio.
Además, alentó la creación de otros institutos de Fisiología como el de la Facultad de Medicina de Rosario, entre muchos otros.

Houssay desechó varios ofrecimientos para continuar su carrera en el exterior y, con apoyo privado, especialmente de la Fundación Sauberan, pudo continuar la labor de investigación, junto con algunos de sus colaboradores habituales, en el Instituto Experimental de Biología y Medicina creado a tal efecto e instalado en el barrio de Palermo. Más de mil trabajos sobre endocrinología, nutrición, farmacología, patología experimental, glándulas suprarrenales, páncreas, hipertensión, diabetes y otras tantas áreas de la fisiología componen la cosecha de aquel equipo de trabajo.
En 1945, menos ocupado que de costumbre, pudo concretar su proyecto de redactar Fisiología Humana, un texto que no tardó en conocerse como "la fisiología de Houssay" que contribuyó notablemente a la formación de muchas generaciones de médicos argentinos y americanos.
Redactó capítulos importantes tales como La Fisiología de la Sangre y la Fisiología de las glándulas de secreción interna. Las varias ediciones de esta obra se tradujeron a los más importantes idiomas.
Además del premio Nóbel, Houssay recibió, entre otros, el premio Nacional de Ciencias; el premio Charles Wickle, otorgado por la Universidad de Toronto (Canadá); la medalla Banting de la American Diabetes Association de Norteamérica; el premio de la American Pharmaceutical Manufacture de Nueva York y el premio Baly Medal de Inglaterra. Fue miembro del Consejo Directivo y Vicedecano de la Facultad de Medicina, presidente de la Academia Nacional de Medicina y miembro honorario de varias decenas de sociedades biológicas, médicas y científicas de todo el mundo. En el año 1970, cuando se realizó en Buenos Aires el Séptimo Congreso de la Federación Internacional de Diabetes, se lo designó presidente de su Comité Ejecutivo.
Durante toda su carrera mostró una fuerte voluntad de defender el desarrollo de la investigación científica en Argentina. Permanentemente hizo explícita su decisión de ejercer su vocación en el país, aún cuando recibía ofrecimientos permanentes de distintos centros científicos del mundo que le proponían mejores condiciones de trabajo. Al respecto, Houssay decía: "La ciencia no tiene patria, pero el hombre de ciencia la tiene. Por mi parte, no acepté posiciones de profesor en los Estados Unidos y no pienso dejar mi país, porque aspiro a luchar para contribuir a que llegue a ser alguna vez una potencia científica de primera clase".


En el contexto de esta decisión en 1934 creó la Asociación para el Progreso de las Ciencias, a través de la cual se lograron, entre otros frutos, becas de perfeccionamiento en el extranjero y en el país que fueron aprovechadas por aquellos que mostraron el propósito de dedicarse a investigar en biología.
Además, proyectó un plan metódico para la formación de investigadores que establecía una carrera científica y un sistema de becas de perfeccionamiento. Esta iniciativa se basaba en el concepto de que un buen investigador sólo puede ser resultado de una carrera suficientemente larga y guiada por los mejores hombres de ciencia del mundo. Pero, realizar esta idea no fue fácil: recién lo logró en 1958 cuando se creó el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que más tarde derivaría en el actual Consejo Superior de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Esta entidad, que él mismo presidió, pudo dar un importante impulso a la investigación en distintas ramas del saber.


Las publicaciones que llevan su firma, en las más importantes revistas nacionales y extranjeras, son muy numerosas y no se agotan en trabajos técnicos: pueden encontrarse también numerosas biografías de grandes nombres de la fisiología y de la biología.


Tuvo el mérito de iniciar una escuela de investigación y producción científica en la Argentina en el área de la fisiología; y una tradición. En cierto modo fue uno de los grandes impulsores de la investigación científica en la Argentina.


Bernardo Alberto Houssay murió el 21 de septiembre de 1971. Además de su trabajo, dejó como legado decenas de discípulos que lograrían renombre universal, como Luís Federico Leloir, quién llegaría a ser premio Nóbel de Química en 1970.



En 1972, la OEA
Organización
de Estados Americanos

Instituyó el premio Bernardo Houssay para galardonar a los más importantes investigadores del continente americano.

10 de DICIEMBRE 1947

El científico argentino Bernardo Alberto Houssay recibe el premio Nóbel de Medicina por sus trabajos sobre la glándula hipófisis. Houssay fue el propulsor del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas Conicet y obtuvo los doctorados Honoris Causa en Harvard y en Oxford.

 

FUENTES: Revistas y páginas sobre ciencia y salud.

 

Caracteres: 10.800

 

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