RELIGIÓN Y CULTOS

NAVIDAD

 

25 DE DICIEMBRE

 

Producción Periodística Villa Crespo Digital 

 

 

 

 

 

 

 

EL REAL SIGNIFICADO DE LA NAVIDAD

NOCHEBUENA PARA EVITAR EL SOL MALO

25 DE DICIEMBRE

 

16 de diciembre del 2010

 

Los Evangelios no mencionan cuándo nació Jesús y si la Navidad se celebra el 25 de diciembre, es porque la Iglesia eligió esa fecha en procura de desterrar el culto al Sol, que paganos y antiguos cristianos observaban en el solsticio de invierno en el Norte (verano en el Sur).

Dos milenios más tarde, el tema sigue siendo fuente de especulaciones, a pesar de que ya en el Siglo III el papa Fabián había calificado de sacrílegos a quienes intentaran determinarla.

Es que el deseo de celebrar la Navidad de una forma clara y uniforme, había llevado a varios teólogos cristianos a proponer datas tan dispares como el 6 y 10 de enero, el 25 de marzo, el 15 y 20 de abril, y el 20 y 25 de mayo.

La Iglesia Católica de Armenia fijó su nacimiento el 6 de enero y las de Egipto, Grecia y Etiopía, el 8 de ese mes.

Fue el papa Julio I quien a finales del siglo IV concertó que la Navidad comenzara el 25 de diciembre y culminara el 6 de enero con la fiesta de Epifanía.

Basándose en el relato bíblico de la estrella de Belén como anunciante de la venida del Niño Dios, recientemente varios astrónomos propusieron una tesis más realista: Jesús pudo haber nacido entre el 14 y el 15 de septiembre del año 7.

Para esto perfeccionaron los cálculos del astrónomo y matemático alemán Johannes Kepler, quien en el Siglo XVI alegó que la famosa estrella de Belén fue en realidad una triple conjunción de Marte, Júpiter y Saturno en el signo de Piscis.

La necesidad de festejar la Navidad se remonta a la adoración pagana del Sol durante el solsticio de invierno del Norte (de verano en el Sur) que por entonces caía el 25 de diciembre.

El culto solsticial se hacía durante la muerte aparente del Sol para lograr su resurrección y garantizar la supervivencia del hombre, de su siembra y de sus rebaños.

El dios solar tomó varios nombres diferentes: Krisna y Buda en India, Mitra en Persia, Horus en Egipto, Apolo en Grecia, Bochica entre los chibchas colombianos, Kulkuká con los mayas, Quetzocoalt entre los aztecas y Wiracocha para los incas.

En Roma, dentro de las Saturnales, que duraban una semana, el solsticio de invierno también era un día sagrado llamado Dies Natalis Invicti Solis (el nacimiento del Sol invicto).

A principios del siglo IV, el emperador Constantino oficiaba de sacerdote supremo de esa religión, que era la oficial.

El Sol aparecía por todas partes, inclusive en las enseñas reales y en las monedas acuñadas en el imperio, y por eso al reinado de Constantino se le llamó "La Imperatoria del Sol".

Muchas generaciones de cristianos participaron de este culto en función de que la Iglesia demoró cuatro siglos en fijar la celebración de la Navidad, de modo que, cuando finalmente lo hizo, se vio precisada a fecharla en 25 de diciembre procurando desarraigar el culto pagano y transferir la devoción a Jesús.

De todos modos, el culto al Sol Invicto, siendo esencialmente monoteísta, abrió la senda al monoteísmo de la cristiandad.

Respecto al lugar donde nació Jesús, en la Biblia existen relatos contradictorios, que el escritor español Pepe Rodríguez, experto en temas religiosos, destacó: "Tanto Marcos (Mc 1,9) como Juan (Jn 1,45) señalaron rotundamente que Jesús era oriundo de Nazaret (Galilea) y no de Belén (Judea); y Lucas (Lc 2,4) situó a José y María viviendo en Nazaret antes del parto", escribió.

Algunos estudios estiman que en realidad, situar su nacimiento en Belén no obedeció a un hecho cierto, sino a la necesidad de forzar el cumplimento de las profecías, para poder otorgarle a Jesús una ascendencia davídica (hijo de David) y validar así su condición de Mesías.

Esto pudo haber pasado porque en el año 303 el emperador pagano Diocleciano destruyó todos los documentos cristianos que encontró.

En el año 331, Constantino comisionó y financió nuevas versiones de la Biblia, lo que permitió a los custodios de la ortodoxia arreglar y reescribir sus contenidos.

Es probable que en esos momentos hayan tenido lugar muchas alteraciones cruciales al Nuevo Testamento, que en esencia no resulta obra de la historia, sino de las creencias y elucubraciones de los escritores y copistas del siglo IV.

 

FUENTES: varias de tipo religioso.

 

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