HISTORIA

EFEMÉRIDES ARTE Y CULTURA

 

ENRIQUE SANTOS DISCÉPOLO

 

Producción Periodística Villa Crespo Digital 

 

 

27 DE MARZO

 

2 de marzo del 2010

 

27 DE MARZO DE 1901 NACE ENRIQUE SANTOS DISCÉPOLO

 

Discepolín, Enrique Santos Discépolo nació en el barrio porteño de Balvanera, el 27 de marzo de 1901.

 

Queda huérfano a los nueve años y creció bajo la influencia decisiva y la autoridad de su hermano mayor Armando. A los 16 ya era actor y a los 17 autor de obras de teatro. Justamente para el teatro compuso su primer tango, “Bizcochito”, que el experimentado músico Salvador Merico procuró mejorar para su debut.

 

Su primer éxito vino con “Esta noche me emborracho”, que en poco tiempo grabaron solistas como Carlos Gardel, Ignacio Corsini, la orquesta de Osvaldo Fresedo con el cantor Ernesto Famá y la Orquesta Típica Víctor en versión instrumental, entre otros.

 

Más tarde, entre 1928 y 1929, escribió “Chorra”, “Malevaje”, “Soy un arlequín” y “Yira-yira”, consiguiendo gran cantidad de éxitos para una corta carrera. En tanto, continuaba actuando también con éxito en los teatros de Montevideo y Buenos Aires. En 1935 viajó a Europa y a su regreso se vinculó al mundo del cine como actor, guionista y director. Simultáneamente escribió y compuso sus tangos más notables: “Cambalache” (1935), “Desencanto” (1937), “Alma de bandoneón” (1935), “Uno” (con música de Mariano Mores, 1943) y “Canción desesperada” (1944). En 1947, después de una gira por México y Cuba, compuso “Cafetín de Buenos Aires” (1948) con música de Mores. Durante los siguientes años continuó produciendo películas, obras teatrales y tangos, algunos de los cuales fueron estrenados después de su muerte.

 

Sin lugar a dudas fue uno de los más destacados compositores de la música ciudadana, por lograr que la hondura de su pensamiento se reflejara en sus letras con un enriquecedor soplo intelectual pero sin alterar la estructura ni frescura de la canción popular.

 

El 23 de diciembre de 1951 murió en su departamento de la calle Callao. Como si cumpliera con una última exigencia de su propio mito, acurrucado en un sillón del living dejó lugar para la sentencia que no constó en el acta de defunción: "Discepolín se murió de tristeza".

 

Inicio del tango Cambalache (1934)

Que el mundo fue y será una porquería
ya lo sé...
(¡En el quinientos seis
y en el dos mil también!).
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublé...
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos
en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseaos...

 

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