COMUNA 15 - PATERNAL - ARTE Y CULTURA - ALFREDO BUFANO
 
 

 

ALFREDO BUFANO

LARGO CAMINO: DESDE LUSTRABOTAS A MAESTRO Y ESCRITOR


ESCRITOR – POETA – NARRADOR

Por Elena Luz González Bazán especial para Villa Crespo Digital

3 de septiembre del 2011. Actualizado el 19 de diciembre del 2016 *

Alfredo Bufano nació en algún lugar de Italia, otros dicen en Argentina, en 1895, sus restos, por voluntad de él, descansan en Mendoza desde el 31 de octubre de 1950, fecha de su deceso.

La información sobre el nacimiento en nuestro país sostiene que nació en Villa Nueva, Guaymallén, el 21 de agosto de 1895, provincia de Mendoza. Era hijo de Leonardo Bufano y Concepción de Cristo, dos sencillos inmigrantes italianos. En su infancia desempeñó trabajos como el de lustrar botas y como cadete de una librería.

Los otros registros dicen sobre que nace en Apulia, Italia, el 21 de agosto de 1895.

Comenzó a trabajar muy tempranamente como lustrabotas en la ciudad de Buenos Aires y además de cadete trabaja en otros oficios. Conoció a José Ingenieros, escritor que influenció en su obra junto a: Arcipreste de Hita, Góngora, Quevedo, García Lorca, Dante, Petrarca, Darío, Nervo, Lugones, Almafuerte, Banchs, Fernández Moreno y tantos otros que lo nutrieron y mediaron en su desarrollo literario.

En 1917 se casa con Ada Giusti y escribe su primer libro: El viajero indeciso, que está dedicado a ella. Para luego escribir otros siempre utilizando el género poético.

En 1926 se instala en San Rafael para comenzar su profesorado en la Escuela Normal de Maestros donde ejerce la docencia durante más de veinte años. Después de quedar cesante, en 1947 viaja a Buenos Aires, aquí nuevamente comienza a trabajar pero en Amigos del Libro.

Viaja a Europa para organizar en España la Exposición del libro argentino. Viaje que le sirve de inspiración para escribir: Junto a las verdes rías y Marruecos.

El 31 de octubre de 1950 viaja a San Rafael y fallece en dicha ciudad. Una calle de Buenos Aires lleva su nombre en su homenaje, más específicamente, en el barrio Paternal o La Paternal.

PREMIOS LITERARIOS

En 1919: Premio de la Municipalidad de Buenos Aires, por Canciones de mi casa.
Premio provincia de Cuyo, por Valle de soledad en el año 1932.
Premio Nacional, por Romancero y Valle de la Ciudad.

 

Su obra ha sido dividida en tres etapas:

La primera, de iniciación y búsqueda, abarca desde el Viajero Indeciso (1917), hasta el Huerto de los Olivos (1923).

La segunda, de madurez, va desde Poemas de Cuyo (1925), hasta Charango (1946).

La tercera se inicia con su viaje a Europa y África. Va desde Junto a las verdes rías (1950) hasta Marruecos (1951) conocida luego de su muerte.

Sobre su muerte hay otra información que sostiene que sus restos fueron llevados al Cementerio de La Chacarita donde hubo una comisión de honor que despidió al poeta, entre los que se encontraban: Jorge Luis Borges, Eduardo Mallea, Conrado Nalé Roxlo y Manuel Mujica Lainez. Sin embargo, como Bufano quería que sus restos estuvieran en San Rafael, el 6 de diciembre de 1950 fueron trasladados. Su epitafio, escrito sobre piedra, corresponde a la última cuarteta de su poema Poeta, sembrador y poblador:

“Por eso cuando sea eternidad, poned los huesos en el campo en flor, y en una piedra tosca esta inscripción grabad: poeta, sembrador y poblador”.

SUS OBRAS

El viajero indeciso (1917)
Canciones de mi casa (1919)
Misa de Réquiem (1920)
Antología (1921)
Poemas de Provincia (1922)
El huerto de los olivos (1923)
Poemas de Cuyo (1925)
Tierras de Huarpes (1926)
Poemas de la nieve (1928)
El reino alucinante (1929)
Valle de la soledad
Romancero (1932)
Laúdes de Cristo Rey (1933)
Los collados eternos (1934)
Poemas de niños para las ciudades (1934)
Poemas de las tierras puntanas (1936)
Ditirambos y romances de Cuyo (1937)
Presencia de Cuyo (1940)
Tiempos de creer (1943)
Mendoza, la de mi canto (1943)
Colinas del alto viento (1943)
Infancia bajo la luna (1945)
Charango (1946)
Junto a las verdes rías (1950)
Marruecos (1951) libro póstumo

FUENTES: varias y propias.

* Ampliado y corregido el 19 de diciembre del 2016

Caracteres: 7787

Viernes, 21 Octubre, 2016 18:50

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ENTREGAMOS ALGO DE LA OBRA POÉTICA DE ALFREDO RODOLFO BUFANO


SONETO DEL DIVINO AMOR

Amor es éste que por time abrasa;
amor es éste que hacia ti me impele;
amor es éste que de amor se duele
en amado dolor que nunca pasa.

Amor en éste que se da sin tasa,
como nunca en la vida darse suele;
amor que estoy temiendo que se vuele,
porque sin él la muerta fuera escasa.

Amor, y extraño amor, este amor mío,
silencioso y profundo como un río,
que corre interminable y caudaloso.


Amor que nada pide y nada espera;
amor que es como un lago sin ribera
bajo un cielo piadoso.

CRECIENTE

Lento bajaba el río como siempre,
entre sauces, arabias y jarillas.

La tarde estaba quieta en las montañas,
azul y quieta, como adormecida.

Mas poco a poco, grandes nubes negras
de las cumbres, fantásticas, surgían,
se abalanzaban por el cielo claro
como una loca y trágica tropilla;
y sobre el monte cárdeno y los árboles
torva zalea entretejiendo iban.

Rompió el trueno montés su gran matraca
contra la cordillera anochecida;
y el relámpago abrió su rosa inmensa,
roja, morada, verde y amarilla.
Rompió a llover. Rompió a llover en forma
que el cielo con la tierra se perdía.

El sonoro Diamante fue creciendo
y al rato era una sierpe enloquecida
que iba hinchando su lomo tenebroso
hasta romper bramando las orillas.

Sobre las turbias, poderosas aguas,
como si fueran deleznables briznas,
boyaban algarrobos y chañares,
matas de jumes, zampas, altamisas,
y cuanto halló al pasar la inmensa boa
que de la cumbre al llano se extendía.

Pasó el instante de terror. Ahora
como una agreste y dulce margarita,
sobre el cuadro cerril recién pintado
la clara estrella de la tarde brilla.

Presencia de Cuyo, 1940

EL MILAGRO

Por los viñedos venía
bañada en oro de siesta.
Por los viñedos venía
la tumultuosa morena.

Pulpa de aurora la boca,
¡para la sed, qué represa!
los ojos como dos llamas;
las mejillas dos frambuesas,
desnudos hasta los hombros
los brazos color de arena;
por las rodillas las faldas,
agresivas las caderas;
su tez gladiolo y jacinto,
y el pelo de madreselvas.

Por los viñedos venía
radiante en oro la siesta,
por los caminos dejaba
olor de fruta tras ella.

Salióle al paso Nahuel
con su agria cara de fiera.
Como reseco lagarto
pegado en la faz siniestra,
tiene una ancha cicatriz
desde la boca a la oreja.

Por lo viñedos venía,
manzana y sol, la morena.

Nahuel la siente llegar
cual viento de primavera,
tiemblan sus manos velludas,
sus belfos húmedos tiemblan,
y su ancha cara de tigre
se tuerce en lúbrica mueca.

Blanca se ha puesto la niña
como la leche de almendra.

Nahuel la ataja con furia,
la toma con manos férreas;
su áspera boca barbada
pone los labios en ella.

La voz se le fue a la moza
como una avecilla trémula.

Una paloma en el aire
de pronto revolotea;
trae un puñal en el pico
la milagrosa viajera.
El arma pone en la mano
dulce, dorada y pequeña.
En un abrazo profundo
la moza a Nahuel aprieta,
y por la espalda taurina
la hoja helada le entra.

Con negra sangre de lobo
se humedecieron las hierbas.

RANCHO MENDOCINO EN TIERRA DE HUARPES

Sobre oscuras esteras de trenzada totora
el sol de otoño seca, tuerce, comprime, dora
uvas, higos, ciruelas, duraznos opulentos
y zapallos y choclos y sartas de pimientos.

De la pared de adobe, del clavo de una estaca
penden ramos de oréganos, de cedrón y albahaca.

En el corral cercano una mujer trigueña
con otoñal cachaza la dócil vaca ordeña.

Cuatro chiquillos sucios juegan a la pallana
sentados en el suelo, en plena resolana.

Por el desierto patio, bajo el sol amarillo,
cruza lenta una flaca gallina con moquillo.

De tapia en tapia, en tanto, una leve ratona
con breves notas finas su ubicuidad pregona.

Y a la puerta del rancho, un perro macilento,
lleno de garrapatas duerme su aburrimiento.