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Sábado, 16 Junio, 2018 18:53
 
 

Si supiese qué es lo que estoy haciendo, no le llamaría investigación, ¿verdad?

Albert Einstein

 

"¡Libros! ¡Libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir 'amor, amor', y que debían los pueblos pedir como piden pan".

FEDERICO GARCÍA LORCA

NIÑEZ Y ADOLESCENCIA / TRABAJO INFANTIL

TRABAJO INFANTIL

El 12 de junio es el día contra el Trabajo Infantil, esto para los organismos internacionales, la realidad es bien diferente…

EL TRABAJO INFANTIL ES VARIABLE DE AJUSTE II


Por Elena Luz González Bazán especial para Villa Crespo Digital

15 de junio del 2005. Actualizado el 19 de julio del 2016

¨Siempre nos amarraban, si nos quedábamos dormidos…
Castles empleaba una cuerda tan gruesa como mi pulgar,
La doblaba y le hacía nudos…
Yo acostumbraba ir a la fábrica un poco antes de la seis de la madrugada, algunas veces a las cinco,
Y trabajaba hasta las nueve de la noche…

Thomas Clarke, 11 años
1833 - Revolución Industrial

Según la Declaración de los Derechos del Niño, el mismo debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación.
El niño, dice dicha Declaración, gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad…
Y entonces, pasemos a desmenuzar esta Declaración que en el caso de los 246 millones, según la cifra de la OIT Organización Internacional del Trabajo o de otras fuentes que aproximan la cifra a 400 millones, es nada más, ni nada menos que niños entre 4 y 14 años, edad no permitida por estos mismos organismos internacionales, para que los niños trabajen y sean explotados.

A junio del 2015, en el Informe Mundial sobre Trabajo Infantil arroja las siguientes cifras: Se calcula que unos 168 millones de chicos trabajan, con otra cifra alarmante de 75 millones de jóvenes entre 18 y 24 años que no tienen trabajo, a esto se suma el trabajo precario, las formas de flexibilidad laboral o en negro.

O sea, 246 millones de niños en el mundo, fundamentalmente en los continentes de África, Asia y América Latina no conocen de estas declaraciones, es más, no son pasibles de ser inmiscuidos dentro de estas prerrogativas.
Los datos que tiene la Secretaría de Seguridad Social de la Nación informan sobre un total de: 1.939.288 niños entre 5 y 14 años (la edad mínima permitida por la ley) que trabajan, sobre un total de 6.255.255 de niños de esas edades. Significa que 3 de cada 10 nenes y nenas trabajan y la mayoría (1.375.164) lo hace entre los 10 y los 14 años.
Por otro lado, otras informaciones, siempre oficiales; el Ministerio de Empleo, Trabajo y Seguridad Social del 2002, emitió un largo informe sobre el trabajo infantil, un relevamiento que abarca desde 1991 al 2000 y la evolución del empleo de los niños entre 4 y 14 años.

En este aspecto tomamos la tasa de empleo de los niños en los ámbitos rurales, ya que son prácticamente desconocidos y siempre o casi siempre no tomados en cuenta: El censo agropecuario de 1988 daba que los niños menores de 14 años eran: 390.120, varones: 201.916 y niñas: 188.159. La tasa de empleo infantil daba el 10,41 por ciento para octubre de 1988. O sea, 43.399 niños en total con un valor ascendente en los varones: 26.014 y 17.385 para las chicas; 12,88 y 9,24 por ciento respectivamente.

La población rural en octubre del 2000 era de 835.870 niños, trabajando un total de 87.022, nuevamente los varones 51.782 y las nenas 35.240 o sea, un 10,41 por ciento de niños trabajando en las zonas rurales.
Esta información también nos habla de dos formas de verificar el trabajo infantil para el año 2000, previo a la crisis del 2001 y en medio de la debacle neoliberal. Sobre un total de 6.766.114 niños en total entre 5 y 14 años, hay una primera aproximación de 482.803 niños trabajando. O sea, el 7,14 por ciento; pero cuando se incluyen en sus estadísticas a los niños que quedan cuidando hermanos menores, haciendo tareas hogareñas, ayudando en la casa, o bien otras formas informales que las estadísticas, ni los gobiernos tienen claro: a esto se agregan 1.021.122 niños y niñas, o sea 1.503.925 niños y adolescentes hasta 14 años trabajando, esto representa el 22,23 por ciento de niños que trabajan.
En el año 2005, y con cifras siempre oficiales, les sumamos los más de 400.000 niños que arrojan las otras estadísticas, y da que el 31 por ciento de los niños entre 4 y 14 años trabajan en nuestro país. Estamos hablando de la República Argentina.

El niño gozará de una protección especial: esto se cumple para los niños y adolescentes antes de los 14 años que no trabajan, que estudian y que son alimentados, educados y formados por sus familias, concurren a la escuela pública o a los ámbitos privados educacionales.
… y dispondrá de oportunidades y servicios. Las oportunidades de los chicos que trabajan, es seguir trabajando, sobre explotados y que cada año se recuerde una fecha como forma de hacer mea culpa por parte de los gobiernos que refrendan Reglamentaciones y convenciones pero a la hora de terminar con el trabajo infantil, siguen el camino inexorable de ensanchar la brecha entre ricos y pobres.

… dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal… Convengamos que como declaración de principios está muy acertada, pero ¿cómo ponemos en correspondencia esta declaración con el 1.939.288 chicos que trabajan?, ¿qué realidad de desarrollo físico y moral, mental y espiritual se les ofrece? cuando deben abandonar la escuela, cuando no hay redes que los ayuden en sus estudios y cuando desde los organismos estatales no existe una contención y escuelas especiales, con necesidades y capacidades especiales, docentes preparados que logren incorporar y contener a los niños que trabajan, como primera etapa de lograr que la injusticia a la cual se ven compelidos, sea subsanada en parte.
Socialmente… si la propia sociedad y los propios padres le dan vuelta la cara a los niños que piden monedas, venden estampitas o hacen cualquier tipo de trabajo, limpiar vidrios o recoger basura, si la sociedad con sus hipocresías a cuesta mira a los niños empobrecidos, no como niños, sino como la cara del próximo rebelde piquetero.

Libertad y dignidad, ¿para quien, para quienes…? ¿Para los chicos que trabajan? Imposible, no existe libertad, ni dignidad. La libertad para el niño es la participación de sus padres en la crianza, alimentación, trabajo y una vida digna, concurrir a la escuela y tener sus juegos y amigos. La dignidad es no trabajar desde temprana edad como variable de ajuste de un sistema que busca la ganancia máxima.

El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación.
No puede haber mayor nivel de mentira e hipocresía cuando se firman estos tratados y convenciones y se lanzan inexorablemente a los niños a vivir una vida indigna, llena de insatisfacciones, malestares y con grandes niveles de explotación.
El trabajo infantil en la actualidad está en todas las áreas: no se escatima posibilidad para que los niños realicen el trabajo de los adultos:
Por otro lado los datos oficiales de 1998 indicaban que el empleo precoz ocupaba a un millón y medio de niños. La crisis de 2001 -que disparó la pobreza al 47,8 por ciento, el desempleo a un 16,3 por ciento y la subocupación en un 16,6 por ciento- también elevó la cantidad de chicos que trabajan en un 27%, esto implica que entre el 2001 y la actualidad 500.000 niños se incorporaron al mercado laboral, esta realidad nos dice que 125.000 niños por año abandonó en su gran mayoría los estudios, sus juegos y una vida de niños, y debe ser sostén de familia, ayudar o bien reemplazar a los adultos.
Esta situación se encuentra en las ciudades y el campo, donde desarrollan distintas actividades como: Asistentes de albañiles en la construcción, confeccionan de calzados, bijouterie y prendas de vestir en emprendimientos familiares y pequeños talleres.

Lo más denigrante para ellos es que también piden monedas y abren las puertas de autos en la calle, limpian los parabrisas de coches en los semáforos, son prostituidos, hacen tareas domésticas en casas particulares o cargan carros con cartones.
En el campo desarrollan todo tipo de tareas como levantar la cosecha de yerba mate, siembran, acarrean la cosecha en carretones hacia los mercados locales o bien ayudan en todas las tareas del campo, trabajan con los agroquímicos que utilizan y algunos tienen una dosis importante de tóxicos como el heptacloro o el bromuro de metilo. A los trece o catorce años, ya trabajan regularmente en las quintas, aunque ya antes y durante los meses en que se agota lo producido por la explotación, los niños salen de su hogar para realizar changas en otras explotaciones rurales.
La conciencia es un elemento que los seres humanos tenemos para reconocer aciertos, errores y para rectificar la realidad, la conciencia, que es abstracta, tiene un elemento esencial que es no seguir mirando hacia el costado, para atrás o buscando la satisfacción personal. Tener conciencia nos debería servir para asumir como sociedad que nuestros errores sucesivos nos están arrojando a dejar a los niños en total abandono. El futuro de nuestro país y de la humanidad está en su desarrollo, pero el presente es una profunda e inocultable injusticia que no se tapa, ni se soluciona con recordatorios anuales.

La ruptura de las redes de solidaridad fue el vértice para que la sociedad buscara afanosamente las formas individuales, mientras el sistema político y social imperante se posesionaba de las economías y los recursos naturales de los países dependientes, subsumiendo a las poblaciones e iniciando la degradación desde la niñez. Trabajo explotador, sin educación, analfabetismo, pobreza extrema, prostitución, enfermedades y muertes irremediables, todas variables de ajuste para que el sistema recoja sus mieses y sus ganancias. Doblegando a los niños para hacerlos vasallos del futuro. Desconocer esto es parte de querer, como se dice habitualmente, tapar el sol con un dedo. No hay Declaraciones, ni convenciones, reglamentaciones, códigos, leyes o lo que se parezca, mientras se continúe con la degradación que lleva la falta de trabajo. Mientras el núcleo familiar es conminado a un plan social, un comedor o la limosna de alguna caja con alimentos.
De que sirven las convenciones si las grandes empresas monopólicos siguen exportando nuestros sudores hacia sus paraísos fiscales, si se permite que a cielo abierto y con grandes cargas de dinamita se lleven nuestros minerales, mientras los niños se sumergen en los socavones para quedar aplastados o en mejor suerte llevarse alguna moneda diaria.
Los niños son presente y futuro, pero todos los niños, la sociedad debiera entender esto, y asumir que a esta hora exactamente, sigue habiendo miles de niños en la calle…

CRIMEN

Ilusiones que abortan la razón del sueño
mientras el crimen pare con dolor su huesa,
y en cárcel de angustia se redime el vuelto
de un níquel que alcanza para otra víctima.
La lengua descarrila palabras y concepto
renegada a transitar el camino del criterio,
dónde la preterición acelera olvidos
sin pábulo que esgrima la conciencia.
El espantajo vestido de promesas
ahuyenta la evolución del sino
y en pleno ornato la dádiva se ofrece
embistiendo con su mano el abandono.
En aura transición, el desatino
se abreva en discurso de alto rango,
y en el bazar una pantalla envuelve
el llanto del derecho despojado.


Adolfo M. Vaccaro
Gentileza de Fregen


LIBERTAD
Por Paul Eluard

En mis cuadernos de escolar
en mi pupitre en los árboles
en la arena y en la nieve
escribo tu nombre.
En las páginas leídas
en las páginas vírgenes
en la piedra la sangre y las cenizas
escribo tu nombre.

En las imágenes doradas
en las armas del soldado
en la corona de los reyes
escribo tu nombre.

En la selva y el desierto
en los nidos en las emboscadas
en el eco de mi infancia
escribo tu nombre.

En las maravillas nocturnas
en el pan blanco cotidiano
en las estaciones enamoradas
escribo tu nombre.

En mis trapos azules
en el estanque de sol enmohecido
en el lago de viviente lunas
escribo tu nombre.

En los campos en el horizonte
en las alas de los pájaros
en el molino de las sombras
escribo tu nombre.

En cada suspiro de la aurora
en el mar en los barcos
en la montaña desafiante
escribo tu nombre.

En la espuma de las nubes
en el sudor de las tempestades
en la lluvia menuda y fatigante
escribo tu nombre.

En las formas resplandecientes
en las campanas de colores
en la verdad física.
escribo tu nombre.

...

Y por el poder de una palabra
vuelvo a vivir
nací para conocerte
para cantarte
Libertad

Gentileza de Iris
.

FUENTES: Indec, Observatorio de la Deuda Social, UATRE, diarios, agencias y fuentes propias.

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