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Lunes, 11 Junio, 2018 16:44
 
 

Si supiese qué es lo que estoy haciendo, no le llamaría investigación, ¿verdad?

Albert Einstein

 

"¡Libros! ¡Libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir 'amor, amor', y que debían los pueblos pedir como piden pan".

FEDERICO GARCÍA LORCA

RELIGIÓN Y CULTOS / ESPECIAL MONSEÑOR ANGELELLI

MISA DE EXEQUIAS

El jueves 22 de julio, Monseñor Enrique Angelelli presidió la Misa de exequias concelebrada por cuarenta y tres sacerdotes.

30 de agosto del 2006. Actualizada el 22 de julio del 2015

En la homilía, asumiendo el dolor de la muchedumbre presente el Obispo dijo:

¿Cómo no vamos a llorar al que es carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre, afecto de nuestro afecto, miembro de nuestra familia, hijo del Cuerpo de Cristo, miembro de su pueblo, testigo de su pueblo! ¿Cómo no los va a llorar Chamical!... No hay ninguna página del Evangelio que nos mande ser tontos. Nos manda ser humildes como la paloma y astutos como la serpiente ... nos manda tener alma y corazón de pobres, nos manda buscar a los más necesitados porque son los privilegiados del Señor... Yo los invito a que oremos por los que los mataron. No interesan las siglas ni los nombres. Les repito, no tenemos nosotros los ojos cerrados, ni los oídos cerrados, tenemos la inteligencia normal de todo ser humano, o sea que, si hay que saber, y podemos tener algunos elementos y estar en condiciones de informar a quien se debe y en algún momento tengamos que informar... Pero, hay hermanos nuestros que pueden imaginar o pensar, o programar violencias y hay otros que las ejecutan?

Y a lo mejor coinciden...


Al salir del cementerio, el Obispo vestido con sus ornamentos episcopales, cambió de mano el báculo y acercándose al Dr. César Abdala, médico de Chamical, le dijo en tono confidencial: ¿El próximo soy yo?. Sacerdotes amigos íntimos le aconsejaron que se aleje de la Diócesis, pero su respuesta fue clara: ¿Es eso lo que buscan, que me vaya, para que se cumpla lo dicho en el Evangelio: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas?.

El 4 de agosto por la mañana, Monseñor Angelelli le pidió al Padre Arturo Pinto, Vicario Episcopal, que lo acompañara en su viaje de regreso a La Rioja. Subió a su vehículo, llevándolo como acompañante, y partió rumbo a la ciudad de La Rioja, distante unos 150 Km. pasadas las 14,30 horas

Un Peugeot 404 emparejó su marcha en el camino de regreso, y se produjo una explosión,

El reloj de Angelelli había quedado parado a las tres de la tarde. La policía encontró su cuerpo ¿prolijamente? depositado sobre la tierra, de espaldas y en cruz, y prohibió a los periodistas sacar fotos, mientras alejaba a la gente del lugar. Instantes después, un grupo de militares con armas largas custodiaban el lugar. Recién a las 21 horas el cadáver del obispo fue llevado al hospital Plaza de la Rioja, ¿seis horas después del ?accidente?.

Mientras en el casino militar del batallón 141 y en el diario El Sol se brindaba con champagne, el coronel Battaglia llamaba por teléfono al director del diario ¿El Independiente? para decirle que ¿hay que publicar que fue un accidente por el reventón de la goma trasera?. Fue la versión oficial, lamentablemente aceptada también por el episcopado en cómplice silencio, mientras la Santa Sede a través de su órgano oficial L´Osservatore Romano hablaba de un ¿extraño accidente?

El 19 de junio de 1986 el Juez Aldo Morales, tras haber acumulado 1800 hojas del expediente judicial, declaró sin ambages que la muerte de Monseñor Enrique Angelelli no obedeció a accidente de tránsito, sino que fue un homicidio fríamente premeditado, y esperado por la víctima.

El martirio del obispo Angelelli por la causa de la libertad ciudadana y del pueblo pobre se había consumado. Fue una de las primeras personalidades del país que cayó bajo la dictadura militar, casi como una necesidad obligada para que pudiera desatarse sin una voz opositora aquel proceso de largos anos de sangre y dolor.

Sirva como homenaje la oración que Monseñor Angelelli pensó para una navidad:

Oración de la Nochebuena
Enrique Angelelli
Misa de Nochebuena
La Rioja 1971

Señor...

yo te pido esta noche,

que nos des a cada uno de nosotros,

valentía, coraje y decisión.

Porque hay muchas cosas por hacer

casas dignas para tantos que son tus hijos,

hay que hacer y buscar fuentes de trabajo

porque no hay pan.

Hay que buscar, no sé cuántas soluciones,

para curar las enfermedades,

y hay que solucionar los problemas

de la educación y el descanso.

Cuántas cosas

te tendría que pedir esta noche!!

Señor, yo te pido por mí mismo,

una cosa fundamental:

que me hagas fiel,

que no me canse nunca

de pronunciar tu nombre.

Y caminar con mi pueblo,

ayudándole a que todos pechemos juntos.

Amén

Gentileza de Daniel M. Brion Instituto por la Memoria del Pueblo

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