Los libros no están hechos para pensar, sino para ser sometido a investigación.

Umberto Eco

 
2015

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Miércoles, 11 Febrero, 2015 15:26
 
 

Si supiese qué es lo que estoy haciendo, no le llamaría investigación, ¿verdad?

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EL TIEMPO EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

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"¡Libros! ¡Libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir 'amor, amor', y que debían los pueblos pedir como piden pan".

FEDERICO GARCÍA LORCA

77 AÑOS SIN ALFONSINA STORNI

ALFONSINA STORNI

MONUMENTO A ALFONSINA STORNI FRENTE A LA PLAYA LA PERLA, EN MAR DEL PLATA, PROVINCIA DE BUENOS AIRES

77 AÑOS SIN ALFONSINA

Por Elena Luz González Bazán especial para Villa Crespo Digital

11 de febrero del 2015 *

“Voy a dormir", escribió la poetisa Alfonsina Storni el 24 de octubre de 1938 en el soneto más significativo de su mágica trayectoria, antes de arrojarse al mar al día siguiente en la ciudad bonaerense de Mar del Plata. Había nacido el 29 de mayo de 1892, apenas tenía 46 años y una trayectoria que dejó su estela...

BREVE RECORRIDO DE SUS TAREAS Y VIDA

Alfonsina desempeñó numerosos trabajos y oficios: además de ser una poetisa fue también: actriz, obrera, madre soltera, maestra rural, profesora de teatro, gremialista, cantante, literata y periodista.

Era irónica y provocadora, logró resignificar el lugar de la mujer en la sociedad de la época y compartió los círculos literarios y culturales más prestigiosos de principios de siglo XX.

Si bien es reconocida como una de las poetas más importantes de la literatura argentina, su lugar de nacimiento fue en Sala Capriasca, una pequeña aldea del cantón italiano de Suiza.

Con cuatro años, su familia se traslada a la Argentina, más específicamente a la provincia de San Juan, y cinco años después se mudan a Rosario, por entonces un próspero puerto del litoral.


SU VIDA LABORAL


A los 10 años, Alfonsina comenzó a trabajar: lavaba platos en el "Café Suizo" que había abierto su madre para sobrellevar la crisis económica de la familia. A partir de ese momento, la escritora trabajó toda su vida.

Más tarde se incorpora a una fábrica de gorras y a los 15 años se emplea como actriz en una compañía de teatro con la que recorrió varias provincias.

Asimismo, estudió y trabajó como maestra rural en Coronda, provincia de Santa Fe y, para ganar algún dinero extra, los fines de semana viajaba a Rosario a cantar en un pequeño cabaret.

Allí trabajó como docente y empezó a publicar sus primeros poemas en las revistas locales, "Mundo Rosarino", "Monos y Monadas" y algún tiempo después en "Mundo Argentino".

A los 19 años, Alfonsina quedó embarazada de un diputado de la provincia de Santa Fe, casado y mucho mayor que ella, de quien nunca reveló la identidad. Recién muchos años después de su muerte se supo que se trataba de Carlos Arguimbau, de 43 años, quien además era periodista y autor de una obra de teatro.

Embarazada y soltera, juntó lo poco que tenía y llegó en 1911 a Buenos Aires, donde nació su hijo Alejandro.

Poco después comenzó a colaborar en diarios y revistas como Fray Mocho, Caras y Caretas, La Nación y Nosotros y, desde ahí, fundó una manera de hacer periodismo para mujeres, como en otros tiempos hicieron las anarquistas.

Sus biógrafos sostienen que se burló de la hipocresía de las señoras de clase alta y luchó con agudeza contra las formas patriarcales y el sometimiento de la mujer.

En 1916, apareció su primer libro de poemas, La inquietud del rosal, al que le siguieron, entre otros, El dulce daño (1918), Irremediablemente (1919), Languidez (1920), Ocre (1925), Poemas de amor (1926).

La vida de esta gran poetisa argentina es fructífera y controvertida… conoció y frecuentó a grandes de las letras nacionales como José Ingenieros, Juan Julián Lastra, Manuel Gálvez Horacio Quiroga y Manuel Ugarte entre otros.

Cuando ingresa a Caras y Caretas cobraba por colaboración 25 pesos.

No le alcanzaba, así que buscaba en los avisos clasificados y se presentaba para poder lograr otro empleo.

Una anécdota que muestra la discriminación salarial contra la mujer: La empresa Freixas Hermanos se dedicaba a la importación de aceite. Alfonsina se presenta a la entrevista laboral siendo la única mujer entre cien varones postulados debiendo insistir firmemente para que le permitieran ser evaluada.

El examen consistió en la redacción de una carta comercial y dos avisos publicitarios, uno de yerba mate y otro de aceite de la firma. Al cabo de unos días le notificaron que era la elegida. Por ser mujer, su sueldo fue de doscientos pesos cuando al anterior empleado le pagaban cuatrocientos.

RETRATO DE GARCÍA LORCA

Buscando raíces en las alas

la frente
se le desplaza
a derecha
e izquierda.

Y sobre el remolino
de la cara
se le fija,
telón del más allá,
comba y ancha.

Una alimaña
le grita en la nariz
que intenta aplastársele
enfurecida...

Irrumpe un griego
por sus ojos distantes.

Un griego
que sofocan de enredaderas
las colinas andaluzas
de sus pómulos
y el valle trémulo
de su boca.

Salta su garganta
hacia afuera
pidiendo
la navaja lunada
de aguas filosas.

Cortádsela.
De norte a sud.
De este a oeste.

Dejad volar la cabeza,
la cabeza sola,
herida de ondas marinas
negras...

Y de caracolas de sátiro
que le caen
como campánulas
en la cara
de máscara antigua.

Apagadle
la voz de madera,
cavernosa,
arrebujada
en las catacumbas nasales.

Libradlo de ella,
y de sus brazos dulces,
y de su cuerpo terroso.

Forzadle sólo,
antes de lanzarlo
al espacio,
el arco de las cejas
hasta hacerlos puentes
del Atlántico,
del Pacífico...

Por donde los ojos,
navíos extraviados,
circulen
sin puertos
ni orillas...

FRENTE AL MAR

Oh mar, enorme mar, corazón fiero
De ritmo desigual, corazón malo,
Yo soy más blanda que ese pobre palo
Que se pudre en tus ondas prisionero.

Oh mar, dame tu cólera tremenda,

Yo me pasé la vida perdonando,

Porque entendía, mar, yo me fui dando:
«Piedad, piedad para el que más ofenda».

Vulgaridad, vulgaridad me acosa.
Ah, me han comprado la ciudad y el hombre.
Hazme tener tu cólera sin nombre:
Ya me fatiga esta misión de rosa.

¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena,
Me falta el aire y donde falta quedo,
Quisiera no entender, pero no puedo:
Es la vulgaridad que me envenena.

Me empobrecí porque entender abruma,
Me empobrecí porque entender sofoca,
¡Bendecida la fuerza de la roca!
Yo tengo el corazón como la espuma.

Mar, yo soñaba ser como tú eres,
Allá en las tardes que la vida mía
Bajo las horas cálidas se abría...
Ah, yo soñaba ser como tú eres.

Mírame aquí, pequeña, miserable,
Todo dolor me vence, todo sueño;
Mar, dame, dame el inefable empeño
De tornarme soberbia, inalcanzable.

Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza.
¡Aire de mar!... ¡Oh, tempestad! ¡Oh enojo!
Desdichada de mí, soy un abrojo,
Y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.

Y el alma mía es como el mar, es eso,
Ah, la ciudad la pudre y la equivoca;
Pequeña vida que dolor provoca,
¡Que pueda libertarme de su peso!

Vuele mi empeño, mi esperanza vuele...
La vida mía debió ser horrible,
Debió ser una arteria incontenible
Y apenas es cicatriz que siempre duele.


• Primera versión publicada en marzo del 2009, corregida y ampliada.

FUENTES: varias y biografía de Alfonsina Storni por Josefina Delgado (1991).

Caracteres: 6571

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