Los libros no están hechos para pensar, sino para ser sometido a investigación.

Umberto Eco

 
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Albert Einstein

EL TIEMPO EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

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"¡Libros! ¡Libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir 'amor, amor', y que debían los pueblos pedir como piden pan".

FEDERICO GARCÍA LORCA

HISTORIA / LA RECONQUISTA DE BUENOS AIRES

LA RECONQUISTA DE BUENOS AIRES

12 DE AGOSTO DE 1806

Por Elena Luz González Bazán especial para Villa Crespo Digital

23 de junio del 2015 *

27 DE JUNIO DE 1806 / 12 DE AGOSTO DE 1806

Entre el 27 de junio de 1806 y el momento de la Reconquista trascurre un mes y medio. La historia es conocida, el general inglés, William Carr Beresford, era vizconde, nace en 1768 y muere en 1854.

Una breve biografía de este general inglés nos pinta su momento fundamental que fue la ocupación de Buenos Aires. Nacido el 2 octubre de 1768 y muerto en Bedgebury (Kent) el 8 de enero de 1854. Ostentó los títulos de conde de Trancoso, marqués de Campomayor, y vizconde de Beresford.
Hijo bastardo del primer marqués de Waterford, escogió la carrera de las armas, trasladándose en 1785 a Estrasburgo a estudiar en su academia militar. Pese a que en un accidente perdió la vista del ojo izquierdo, participó en varias campañas contra la Revolución francesa, desempeñó cargos en Egipto y en el Cabo de Buena Esperanza, tomó Buenos Aires, el 27 de junio de 1806, con sólo mil hombres.
El 4 de agosto de 1806 lanzó un Manifiesto, conjuntamente con Sir Home Popham, en el que invitaba a los comerciantes y armadores de su país a aprovecharse del vasto mercado de la América del Sur, que esta conquista les proporcionaba; pero poco después tuvo que capitular al frente de sus tropas, siendo hecho prisionero, aunque logró escapar, volviendo a Inglaterra en 1807.

PREVIO A LA INVASIÓN

El 18 de junio se conocen las primeras noticias de los buques ingleses en las cercanías de la isla de Flores.
En ese momento el virrey Sobremonte no toma otra medida que verificar con los capitanes de las milicias sobre el estado de caballos y monturas.
El 24 de junio en horas de la tarde se avistan navíos de guerra frente a Quilmes; que a Santiago de Liniers le parecen mercantes holandeses.

En horas de la noche Sobremonte está en una fiesta familiar con una función de teatro: en la Casa de Comedias (la representación de “El sí de las niñas”, de Moratín.
Santiago de Liniers se rectifica e informa que no son mercantes holandeses sino navíos de guerra ingleses, ya habían comenzado los cañonazos.
El virrey se retira a la Fortaleza, convoca a las milicias urbanas en los cuarteles de Fijo y Dragones. Se distribuyen para la defensa tanto en Quilmes como Ensenada.

En el amanecer del 25 de junio, las milicias de la infantería se agolpan en La Ranchería, cuartel del Fijo; mientras que las milicias de caballería se agrupan en Las Catalinas, asiento de los dragones.
En total son mil trescientos hombres en cada cuartel, con escasa o nula instrucción y armamento. Los cañonazos de la noche se repiten, la población se congrega, muchos ancianos, hombres jóvenes y hasta niños. Cuenta la historia que Sobremonte arengó a la población y en esta ocasión, la única, fue vivado.

El 27 de junio de 1806, las tropas inglesas desembarcan en Quilmes, actual provincia de Buenos Aires.

EL DESEMBARCO

Se inicia el 25 de junio, en horas de la mañana, recorren un lugar propicio para su descenso, en Quilmes desembarcan, los botes, en total 20 van y vienen con soldados con sus tradicionales uniformes de rojo, los cañones, caballos, arreos,
pólvora, la cantidad de guerreros son 1.635 hombres, con sus implementos.

Las disposiciones son muchas, la actitud de los milicianos es atacar, pero la historia cuenta la mala estrategia utilizada y que dejaron desembarcar a los ingleses sin mayores inconvenientes.
De esta forma lo podemos leer a Manuel Belgrano en su autobiografía:
“Se tocó la alarma general y conducido del honor volé a la Fortaleza, punto de reunión: allí no había orden ni concierto en cosa alguna como debía suceder en grupos de hombres ignorantes de toda disciplina y sin subordinación alguna. Allí se formaron las compañías y yo fui agregado a una de ellas, avergonzado de ignorar hasta los rudimentos más triviales de la milicia”.

La otrora ciudad tenía poca capacidad de defensa por parte de las autoridades virreinales, estos ejemplos antes enunciados lo corroboran. Es así que los británicos pueden invadir con rapidez la ciudad, izando el pabellón de la flemática Gran Bretaña en el fuerte, actual Casa Rosada y el núcleo del poder virreinal en aquellos tiempos. Durante 46 días, Buenos Aires es gobernada por el militar inglés.

Fueron 46 largos días de ocupación que estuvieron signados por la moderación británica, intentando ganarse a los oriundos criollos. Por ello, Beresford mantuvo en el cargo a todos los funcionarios públicos y declaró que no tenía la intención de liberar a los esclavos. Este aspecto no es menor, no sólo los británicos fueron grandes traficantes de esclavos, estas costas tuvieron nombres prominentes, ¨ilustres¨ en nuestras riberas que se dedicaron al tráfico de esclavos: Martínez de Hoz, O´Gorman, Rosas, entre otros.
En el sentido económico, el cambio más importante fue la apertura del comercio, que hasta entonces se regía por el monopolio ligado a la metrópolis española. Fue entonces cuando los comerciantes que estaban favorecidos por el régimen previo se organizaron para reconquistar la ciudad.
Buenos Aires tenía un puerto por donde los comerciantes porteños violaban con el contrabando el manejo del monopolio español.

Por ello, aquellos que estaban con la política del monopolio fueron los impulsores de la Reconquista, el liderazgo recayó sobre el capitán de fragata Santiago de Liniers, quien, desde la provincia oriental (luego Uruguay) organizó las milicias para recuperar a Buenos Aires.

Entre militares y milicianos, unos 1.000 hombres con los que se embarcó rumbo a Buenos Aires.

En el diario The Times del sábado 14 de septiembre de 1807 se puede leer con el título en inglés: "Evacuation of South America": "El ataque sobre Buenos Aires ha fracasado y hace ya tiempo que no queda un solo soldado británico en la parte española de Sudamérica. Los detalles de este desastre, quizás el más grande que haya sufrido nuestro país en toda su historia, fueron publicados ayer en un número extraordinario. El comandante Whitelocke parece haber estado en la más perfecta ignorancia, tanto acerca del país invadido como sobre la resistencia que cabía esperar. Las columnas británicas se encontraron con una oposición decidida, en cada calle, desde cada casa. La actitud fue tan resuelta y gallarda como pocas veces se ha visto".

En el semanario se lee: Bell´s Weekly Messenger: "Nuestro orgullo nacional ha sido mancillado. Los mulatos españoles han aprendido a despreciarnos. Un ejército de efectivos suficientes, de alta disciplina y espíritu de lucha, ha sido dispersado por una turba sudamericana. Hemos sido burlados de la forma más vergonzosa".

En materia económica y en cuanto a los objetivos ingleses queda claro con las observaciones de Sir Walter Scott: "Nuestros principales mercaderes industriales habían imaginado negocios ilimitados en el Río de la Plata. Resultó que las inmensas llanuras que rodean a Buenos Aires estaban pobladas por una suerte de cristianos salvajes llamados gauchos, cuyo principal moblaje consiste en cráneos de caballo, cuyo único alimento es carne cruda y agua, cuyo empleo es atrapar ganado salvaje. y cuya diversión máxima es cabalgar en caballos salvajes hasta reventarlos. Bien: los soldados ingleses descubrieron que estos hombres preferían su independencia nacional a los algodones y muselinas".

BREVE ITINERARIO DE LA RECONQUISTA

El 4 de agosto fondearon frente al Puerto de las Conchas (Tigre) y desde allí marcharon hacia la ciudad. En su camino se unieron paisanos y el ejército de Juan Martín de Pueyrredón.

El 10 de agosto avanzaron sobre El Retiro y, una vez derrotadas las primeras resistencias británicas, se dirigieron hacia la Plaza Mayor (Plaza de Mayo) y rodearon a las fuerzas de Beresford impidiéndoles su comunicación.

Muchos de los pobladores ayudaron al ejército de Liniers, que muy rápidamente va sumando fuerzas, más de 4.000 hombres se lanzaban a reconquistar Buenos Aires.

El 12 de agosto avanzan por las actuales calles San Martín y Reconquista hasta hacer retroceder a los ingleses que deciden esconderse donde pueden. Sin mayores defensas, el general británico se rinde y entrega sus armas a los líderes criollos.

El 14 de agosto es convocado el Cabildo Abierto y es éste Cabildo el que impide que reasuma el poder el virrey Sobremonte, quien había huido a Córdoba para intentar organizar una ofensiva desde la capital mediterránea, algo que no logró.

El poder queda en manos de Santiago de Liniers quien se ocupa de organizar la ciudad para el contraataque inglés que no tardaría en llegar.

Lo que vale destacar es el papel de las milicias, éstas fueron la llave de la victoria, organizados por castas, regimientos y nacionalidades o por provincias españolas. Pero las que tuvieron un matiz esencial fueron las de las castas más populares, y la forma que fueron eligiendo a sus jefes en forma asamblearia y votando a mano alzada.

Primera versión publicada el 6 de agosto del 2010. Corregida, actualizada y ampliada.

FUENTES: la Nación, la web de las biografías, la Gazeta de Tucumán, otras fuentes, fuentes propias.

Caracteres: 9110

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