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MEDIO AMBIENTE / LÁMPARAS DE BAJO CONSUMO

LÁMPARAS DE BAJO CONSUMO

Por Elena Luz González Bazán especial para Villa Crespo Digital

19 de enero del 2015

Poseen mercurio y hay que tener cuidado cuando se rompen. No se reciclan y contaminan el ambiente.
Se las presentó como las mejores frente a las incandescentes, lo que mejor podía cuidar el medio ambiente y su capacidad de iluminación, además de consumir menor energía y por lo tanto, las facturas de energía reflejarían su disminución.

“Las lámparas de bajo consumo ahorran energía, pero no ahorran contaminación”, advirtió el biólogo Raúl Montenegro, presidente de la Fundación para la Defensa del Ambiente (Funam).

Mientras, María Della Rodolfa afirma: “La exposición de corta duración a una concentración elevada de vapor de mercurio puede producir irritación de garganta, tos, dificultad para respirar, inflamación de la piel, aumento de la presión arterial, náuseas, vómitos, cefaleas y pérdida de la memoria”, responsable de Programas de la ONG Salud sin Daño.

“El mercurio es un material persistente que intoxica los ecosistemas acuáticos y terrestres y que a través del aire, el suelo y el agua puede llegar a las personas. Los vertederos de basura están incorporando cada vez más lámparas en desuso con mercurio que pueden tener hasta 5 miligramos por lámpara, o tubos fluorescentes, de hasta 25 miligramos”, aseveró Montenegro.

“El uso de lámparas de bajo consumo se impuso por ley sin considerar los riesgos sanitarios y ambientales de su rotura y descarte. Como parte de esta improvisación no se avanzó sobre la responsabilidad de las empresas, ni se organizaron sitios para la recepción de lámparas en desuso. Así, en la mayor parte del país estas son arrojadas a la basura doméstica y el mercurio es derramado en vertederos y basurales abiertos”, refrendó Raúl Montenegro.

Rosana Iribarne es del Instituto de Ingeniería Sanitaria de la UBA, en su declaración en el 2012 señalaba: ¨las lámparas de última generación tienen menos mercurio y mayor vida útil¨. “El problema es que el etiquetado no menciona qué cantidad de mercurio contienen y en la Argentina no se producen”.

Sobre el caso de la rotura de las mismas dijo: “No se capacita a la gente de mantenimiento para que sepa qué hacer con ellas y las almacenan en sótanos o las sacan a la calle”, destacó Iribarne, quien en 2006 elaboró un informe sobre este tema para la Secretaría de Energía de la Nación.

Gustavo Fernández Protomastro, es biólogo y gerente de reciclado de Pelco manifestó que: En Brasil, Corea, Japón, Australia y en los países de Europa, las empresas productoras debieron instalar y financiar sistemas de gestión de las lámparas desechadas, que se encargan de su recolección, tratamiento y reciclado. “En esos lugares se dejaron de usar las lamparitas incandescentes recién cuando se pudo contar con normas que obligaban a los productores a reciclar”.
“Cuando tiramos una lámpara de bajo consumo contaminamos el suelo en pequeñas cantidades. Cuando son 400 millones de pequeñas cantidades hablamos de una contaminación grave y peligrosa para presentes y futuras generaciones”, aseguró Fernández Protomastro.

Este trabajo está relacionado con: EXPLOTÓ UNA LÁMPARA DE BAJO CONSUMO.

En ese trabajo entregado hace cinco años. El tema esencial del mismo fue advertir sobre las lámparas de bajo consumo y el problema que acarrea si explotan.
La experiencia vivida por un diputado mandato cumplido en la actualidad y que nos alerta sobre la cantidad de mercurio, lo que dicen las cajas que las envuelven y su rendimiento real. Los peligros para la salud y otras realidades que son importantes conocer, para prevenir y estar alerta. En la actualidad son de uso permanente. Las anteriores, las de filamento, ya han salido del mercado.

Por su lado, en el portal de Greenpeace se puede leer lo siguiente: Como han aparecido muchos comentarios y opiniones, que cuestionan el reemplazo de las lámparas incandescentes por lámparas de bajo consumo, señalando su preocupación por el contenido de mercurio de éstas últimas, vemos la necesidad de aclarar este aspecto tan importante.

En primer lugar, el ahorro energético que una Lámpara Fluorescente Compacta (LFC) ofrece es del 75% al 80% (4 a 5 veces) respecto de una lámpara incandescente ofreciendo la misma potencia lumínica. Si bien es cierto que las LFC contienen mercurio, la cantidad que cada una posee es de alrededor de 2 miligramos, mil veces menos que un termómetro clínico y cien veces menos que un clásico tubo fluorescente. Estos datos pueden corroborarse en publicaciones del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).
La utilización de LFC reduce ampliamente el impacto ambiental por el ahorro de energía que conlleva. La quema de combustibles fósiles para la generación de energía emite gases de efecto invernadero y además, mercurio. Es decir que el ahorro de energía implica también menos emisiones de mercurio al medioambiente.

En cuanto al mercurio, que es tóxico y si se rompe una de estas lámparas se plantea ventilar y abandonar el lugar por lo menos durante 15 minutos. El procedimiento posterior es recogerla con la boca y ojos cubiertos, las manos para levantar los restos también. Se deben recoger los fragmentos y el polvo con papel o cartón duro, no se debe usar ni la aspiradora ni la escoba. Los desechos se deben colocar en una bolsa plástica y poner un rótulo que diga que hay residuos de mercurio.

En cuanto al tratamiento de los residuos, en nuestro país hay establecimientos donde se puede tratar estas lámparas y tubos usados, allí recurren las empresas de autopistas y centros comerciales, el desecho se cuenta por miles al año, esto lo afirman algunos de los especialistas.

Sin embargo, otros plantean que en nuestro país, por la composición que tienen estos productos: lámparas y tubos, en reciclarlo.com.ar dice lo siguiente: Estos materiales pueden ser reciclados o tratados por separado, pero es necesario un tratamiento especial para separarlos. Si bien este tipo de lámparas son reciclables en otras partes del mundo, en la Argentina lamentablemente no hay aún tecnologías para separar adecuadamente los distintos materiales que componen estas lámparas, por lo cuál no se reciclan.

Hemos ofrecido una parte importante de opiniones y reflexiones sobre el tema. Esta es la tarea que debemos realizar para llegar a la población que lee nuestro portal y que tenga todas las premisas para accionar en caso de roturas y la prevención cuando se produce la misma.


FUENTES: propias, greenpeace, diario Perfil 2012, reciclarlo página por Internet, y otras páginas.

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