Los libros no están hechos para pensar, sino para ser sometido a investigación.

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Si supiese qué es lo que estoy haciendo, no le llamaría investigación, ¿verdad?

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MEDIOS DE COMUNICACIÓN / EL ROMANCE DE UN HOMBRE Y SU MÁQUINA DE ESCRIBIR

EL ROMANCE DE UN HOMBRE Y SU MÁQUINA DE ESCRIBIR

MARINO GONZÁLEZ

7 DE JUNIO DÍA DEL PERIODISTA

Por Elena Luz González Bazán especial para Villa Crespo Digital

16 de junio del 2015 *

Máximo Marino González, periodista de nacionalidad peruana y de larga trayectoria en la Argentina.

Nació el 25 de enero de 1906 en la ciudad de Casma, departamento de Ancash, República del Perú, ciudad ubicada al norte del país sobre la costa del Océano Pacífico. El presidente del Perú era José Pardo y Barreda y, aquí, en la Argentina Manuel Quintana dejaba la presidencia, abruptamente, luego de dos años de mandato, moría el mismo día que la Coalición Popular entronizaba, nuevamente, a Carlos Pellegrini en el Congreso de la Nación, una derrota en medio de la confrontación intraoligárquica. El mismo Pellegrini moriría ese año y José Figueroa Alcorta sería el nuevo presidente.

Casma es una provincia con historia, su relevancia no tiene nada que ver con la Conquista española. Hacia el 1200 AC. en ese valle se desarrolló, en el Horizonte Temprano, una cultura denominada Sechín Alto, que constaba de una amplia plataforma revestida con bloques de granito, cuya planta rectangular medía entre 250 y 300 metros y una altura de 35 metros, quince veces superior al famoso Castillo de Chavín; contaba con cinco plataformas secundarias. En ese ámbito geográfico y cultural se formó Marino González, curso los estudios secundarios, obteniendo el título de bachiller, el más prestigioso del Perú en aquel tiempo. Ya a los 14 años definía su vocación hacia la escritura, enviaba cartas y notas al diario El Nacional donde le publicaban. A los 16 y con buen dominio del inglés escribía a periódicos de Estados Unidos, lugar donde irá a parar en medio de sus odiseas. Alejado de su familia y renunciando a la fortuna, amasada por la misma, comenzó un largo recorrido.

En Estados Unidos perfeccionó el inglés, estudió como timonel y recorrió el mundo. Siempre trabajando como periodista y siempre escribiendo. Estuvo en la Cuba de Batista, conoció el Brasil de Getulio Vargas y volvió un par de veces a su suelo natal.

Hacia la década del ´30 arribó a la Argentina, cubrió la visita del presidente Agustín P. Justo al Brasil, posteriormente fue convocado a ser parte del elenco periodístico de la primera Agencia de Noticias ANDI, la Mejor información del Mundo, era su presentación; allí trabajó en distintas secciones y cubrió, en representación de la Agencia, la Conferencia Interamericana sobre los problemas de la guerra y la paz, con sede en el Palacio de Chapultepec, ciudad de México, entre el 21 de febrero y el 8 de marzo de 1945 (1). La Argentina había sido excluida, eran tiempos de guerra, porque no había declarado la guerra al eje, en el gobierno estaba la Revolución de junio y Juan Domingo Perón era su vicepresidente, entre otros cargos, razones suficientes para dicha eliminación. Las rondas secretas y no de conversaciones y presiones internacionales llevaron a que Argentina declare la guerra el 27 de marzo de ese año.

Realizando una tarea periodística relevante regresa a la Argentina, el 12 de abril de 1946 se casa y años después tiene dos hijos. En ese ínterin se entrevista con Perón y escribe un trabajo biográfico sobre Perón que es publicado en Cuba, México, Venezuela, Perú entre otros, inédito en la Argentina, allí revela y se corrobora con los años que Perón escribe una cantidad importante de libros e investigaciones poco conocidas.

En los gobiernos peronistas trabaja en la Secretaría de Prensa y Difusión y, en la C.G.E. en el Servicio Exterior y sigue colaborando con diarios del interior de nuestro país y en el extranjero.

Según su carné periodístico (2) ingresa al diario Democracia como cronista en 1948, en 1950 es redactor, en 1952 es jefe de Sección y años después es el Jefe de Redacción, sub Director y Director en el momento que el gobierno de Guido cierra Democracia donde le cabe toda la responsabilidad del trámite judicial.
La pluma de Marino González es la de un periodista de otro tiempo, combina la noticia, la información, con el manejo del lenguaje donde afloran sus raíces culturales latinoamericanas. En las redacciones lo conocían como el japonés, y cuentan las anécdotas que llegó a formar entre tinta y rotativas a más de 500 periodistas, los cuales pasaron por sus enseñanzas. Veinte líneas, treinta líneas era su respuesta cuando un periodista le llevaba una noticia con la información que tenía y que según ellos podrían llenar varias páginas.

En el trabajo de investigación, sobre la vida de Perón, se inicia con una radiografía geográfica de la Argentina, sitúa política, económica, social y culturalmente al país: ¨Recostado sobre la mole andina, a lo largo de tres mil kilómetros, el territorio argentino desciende suavemente hacia el mar en extensas y ricas llanuras. Su geografía tiene la figura de un inmenso triángulo agudo, con el ápice tocando las gélidas tierras del continente antártico, siempre cubiertas de nieve…¨ (3).

Combinó el periodismo, la poesía y la prosa narrativa, en La Nación se pueden rastrear en la década del ´40 trabajos en la sección cultural. En Córdoba colabora para La Voz del Interior, y anteriormente, en la década del treinta, en El País de Córdoba (4), allí reside un tiempo mientras se cura de un proceso de estrés y fuerte agotamiento, por una mala praxis médica, donde le diagnostican tuberculosis, que le dejan un problema pulmonar, además de los dos atados diarios que fuma entre las noches y madrugadas periodísticas.

Después de la caída de Perón, pierde ambos trabajos y el deambular lo lleva a distintos emprendimientos periodísticos. Según testimonios trabaja para La Prensa, y sobre fines del 50 como Cronista para el diario El Mundo (5). Siempre tuvo distintas iniciativas en el campo de la prensa escrita. En el pasaje Barolo supo tener un periódico que se llamaba el Correo de Comercio.

Funda dos agencias de noticias, una fue SIC Boletín Confidencial que funcionaba en la calle Paraguay 609, en el cuarto piso de la Capital Federal, desde esa agencia se cubría toda la información: política nacional, Latinoamérica y mundial, economía, los aspectos sociales y culturales, el campo y los problemas del medio ambiente, la bolsa, los temas gremiales y parlamentarios; todo bajo su dirección, ahí trabajaban un conjunto de periodistas que se hicieron en esa redacción y otros que venían con mucha experiencia.

En los boletines de la Agencia SIC, año 1964 (5), hay una cobertura sobre temas gremiales poco conocida, el Plan de lucha lanzado por la CGT por la vuelta de Perón; en el área económica la situación de la guerra fría y los problemas entre países ricos y pobres; además las empresas del Estado y las fuertes críticas hacia planes de reestructuración que nunca llevaron a buen puerto.

Años después funda la segunda agencia de noticias: ONA Organización de Noticias Argentina, a fines de los ¨60, estos emprendimientos dependen de empresarios periodísticos privados, a pesar de las restricciones, González cubría su tarea informativa con niveles de independencia. El formato del boletín de SIC es un medio oficio y el de ONA en tamaño oficio, que realiza la cobertura de la noticia y la información en los planteos que diseña para SIC.

ONA sobrevive a la dictadura militar, esa etapa teñida de dolor en la Argentina encuentra a Marino González recibiendo la noticia permanente de aquellos compañeros de ruta que van desapareciendo, el mundo del periodismo siempre fue estrecho, a pesar de la cantidad de medios. Y González no era desconocido en su medio. En 1964, el CIFRE -Centro de Investigaciones, Formación y Relaciones Empresarias- lo homenajea como socio honorario de dicha institución (6).

Hacia fines de la década del ´60, funda el periódico Latitud, publicación del Círculo de Periodistas de Economía, cuya redacción se encontraba en Lima 29, de la Capital Federal, tenía un tiraje de 10.000 ejemplares. A fines de diciembre de 1970, en la contratapa hay una nota cuyo título dice: ¨La provisión de agua es un problema que cada vez inquieta más al mundo¨. En su copete dice: Los recursos hídricos no son inagotables, y la demanda crece a medida que aumenta la población humana. El uso discrecional del agua y su contaminación plantean al hombre la amenaza del drama más espantoso: La Sed¨. (7). Hace 45 años * el periodista Marino González escribía sobre un problema totalmente actual, en aquel momento muchos se burlaban de sus preocupaciones e informaciones, el tiempo le dio la razón.

Luego de todos estos emprendimientos su trabajo final estuvo en colaboraciones, en la ALADI –Asociación de Libre Comercio y Desarrollo Industrial. A los 78 años se jubila y cuando ya el tiempo lo estaba cansando, con 81 años, deja definitivamente el trabajo. En ese tiempo se dedica a seguir su tarea periodística como observador agudo de su tiempo, y sumamente crítico. El 7 de junio de 1990 a las 2 de la mañana fallece, tenía 70 años con la profesión. Su legado fue la jubilación para su mujer, los dos millares de libros, varias cajas repletas de papeles y un archivo de toda una etapa histórica enriquecida por sus propios trabajos.

Años después, buscando sobre este periodista me encontré con aquellos que habían sido parte de la planta de Democracia, los recuerdos para el japonés fueron de gran admiración y respeto: Norberto Vilar afirmó, en una entrevista, que ya no hay periodistas de esa raza, se han extinguido, mientras José Luís Mangieri recordaba el edificio de Bouchard repleto siempre de trabajadores que llevaban sus problemas a la redacción.

Marino González, así le gustaba llamarse, extirpando el Máximo, fue ejemplo de periodista en la Escuela Grafotécnica, y en varias oportunidades fue convocado para dar periodismo en distintas escuelas.

Desde el punto de vista político nunca negó ser peronista, y acompañó los gobiernos de Perón, admirador de la figura y trabajo de Eva Perón, fue elocuente en destacar a hombres como Guevara, y a pesar de no ser comunista y fuerte crítico de la que llamaba la burocracia rusa, consideraba que la revolución había sido necesaria en la Rusia zarista y en la Cuba de Batista, la cual había conocido y en más de una ocasión afirmó que era el ¨prostíbulo yanqui¨.

Ya sobre sus últimos años tuve la oportunidad de conocer más profundamente sobre su tarea periodística, en ese reportaje me comentó sobre el dolor que le causó la desaparición de su gran amigo Rafael Perrota, director del Cronista Comercial, de la desaparición de Walsh, en su biblioteca tenía Operación Masacre dedicado, de cómo se enteraba todos los días sobre lo que estaba pasando, de cómo ocultaba en su casa la realidad de la dictadura. De los momentos de incertidumbre y de cómo seguir siendo consecuente con decir la verdad, informar, no claudicar en los principios.

En una total sencillez, usufructuando de su medio siglo de periodista en la Argentina, vivió los últimos años junto a su mujer y a su hija, en el departamento alquilado en el barrio de Palermo, en la calle Güemes esquina Thames tenía sus dos máquinas Olivetti, Lexicon 80, una era la que trasladó de trabajo en trabajo, la otra un regalo. En ella se lo podía observar, ya con sus 84 años a cuestas, teclear con cuatro dedos y escribiendo a una velocidad increíble. Como en todas las redacciones contaba, que levantaba la máquina y escribía a mano sus notas, luego el cigarrillo no se apagaba hasta la salida del sol.

Bohemio, intelectual, vivió la noche porteña y el encuentro habitual con amigos, cuando el tiempo había llegado de poner ancla a su vida, se casó. Conocía todos los vericuetos del periodismo y del trabajo de los gráficos. En la antigua imprenta Aleman llevaba sus periódicos y ahí tenía largas conversaciones con el dueño y los trabajadores.

Hay una anécdota, en Democracia, que cuenta de su genio y de su propia valoración, el cambio de improviso de una tapa le hizo tener un problema con el jefe de taller que lo conminó a reformular la tapa, porque ellos no llegaban, los que trabajaron con Marino, como lo llamaban, cuentan que se adentró en el gran taller de Democracia e hizo el cambio de tapa él mismo; el incidente terminó con aplausos y una reconciliación entre gráficos y periodistas, una vieja contienda en todas las redacciones.
Y el emprendimiento radial no estuvo ausente, en la década del ´70 es el Coordinador General en un programa de la mañana en radio El Mundo.

Marino González fue un periodista que marcó un tiempo y una etapa en el periodismo, el del trabajo común, el de la transmisión del oficio, el de los principios éticos ante la información, el manejo correcto y respetuoso del idioma, la importancia de presentar la noticia, la crónica, el trabajo cuidado, porque el periodista debe ser un trasmisor indiscutible del mensaje elaborado y del idioma. Formaba además de informar. Principios que quedaron en otro tiempo de la noticia y los medios de comunicación.

Destacar esta figura, no reconocido, por muchos de sus colegas contemporáneos, sirve para acentuar el papel que jugaron muchos hombres de prensa en la lucha permanente por la verdad y la información. El desconocimiento de su ejemplo y labor se da a partir de ese corte tajante entre la transmisión del oficio y los jóvenes que se incorporan al trabajo, son las consecuencias actuales. Es ocultar a un periodista de esa estirpe que casi no está. Muchos de estos hombres quedaron en el olvido, porque el periodismo hoy no cumple estas premisas, ha sido bastardeado. Salvo honrosas excepciones.

En una Nación Recobrada (8) afirma: Las aspiraciones nacionales llegaban hasta el cultivo de trigo y del maíz y la crianza de ganado. En las extensas y ubérrimas tierras de la República las cosechas se repetían en abundancia año tras año. Esta es la afirmación sobre las falencias que había antes del proceso industrialista. Como los buenos periodistas supo cubrir todos los espacios de la información, el Hipódromo de Palermo lo tuvo como cronista, el fútbol también, a pesar de estar especializado en Economía, se sumergió en los problemas sociales, en las temáticas de la mujer y la niñez y en las problemáticas del medio ambiente.
Volviendo a su tierra natal, esa historia lo marcó por su profundo amor a América Latina, a sus tradiciones y a la historia de sus pueblos, con fuertes rasgos asiáticos e incaicos no tuvo contradicciones por sus opiniones políticas, ideológicas, mientras no fuera en contra de los principios éticos de dar testimonio e informar. Profundamente humano, parco y silencioso, poco amigo de contar sus vivencias, fallece en esta Capital Federal acompañado de su mujer, mientras leía el diario.

NOTAS:
(1) Carné Nº 20 de la Agencia Andi y Carné como Corresponsal de Andi en la Conferencia citada
(2) Carné Nº 65 del 18 de septiembre de 1948
(3) Originales del trabajo Juan Perón, capítulo Veinte años después
(4) Carné del diario cordobés El País
(5) Cronista El Mundo Hipódromo de Palermo –Ministerio de Hacienda de la Nación, carné Nº 201, junio de 1959
(6) SIC – enero – abril de 1964 Boletines encuadernados
(7) Credencial CIFRE – 1º de julio de 1964 – Socio Honorario
(8) Periódico Latitud, Pág. 12 – Año II – Buenos Aires – 31 Diciembre de 1970
(9) Una nación Recobrada Pág. 65 Presidencia de la Nación – Subsecretaría de Informaciones – 1948.

* Trabajo presentado el 23 de diciembre del 2002, vuelto a publicar el 7 de junio del 2009. Las correcciones realizadas son de estilo. Corregido y actualizado.
* Hace 40 años.

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