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"¡Libros! ¡Libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir 'amor, amor', y que debían los pueblos pedir como piden pan".

FEDERICO GARCÍA LORCA

PAQUITA BERNARDO

PAQUITA BERNARDO

PAQUITA BERNARDO

LA PRIMERA BANDONEONÍSTA ARGENTINA

Por Elena Luz González Bazán * especial para Villa Crespo Digital

8 de septiembre del 2015 *

Francisca Cruz Bernardo, conocida como Paquita, también supo tener los apodos de ¨la galleguita¨, la flor que nunca se olvida, o el más despectivo que fue el de La Paquita, así se la llamó en círculos selectos por su elección de acariciar el fuelle del bandoneón.

Paquita Bernardo fue la primera mujer bandoneonísta. Comenzaba a despuntar el siglo XX cuando abre los ojos a este mundo el 1º de mayo de 1900, pero, según el acta de nacimiento nace el 3 de mayo, en su domicilio de Gorriti 831.
Francisca fue una mujer que sale a la calle, elige un oficio, el de interpretar el bandoneón, tarea de hombres, y se introduce en el tango, otra mala palabra de la sociedad de esos años.
Cabello cortado a la garzón, el fuelle sobre sus rodillas, las piernas abiertas para sujetarlo correctamente y que las notas musicales salieran limpias como sus años jóvenes.
Su recorrido fue importante a pesar de sus fugaces años, su última orquesta estuvo integrada por Osvaldo Pugliese, Alcides Palavecino, Elvino Vardaro, Miguel Loduca y Arturo Bernardo.
Sus maestros, también hombres, fueron José Servidio, Pedro Maffia y Enrique García.
Sus otros apodos más reconocidos son: “La primera enamorada del bandoneón” y “La flor de Villa Crespo”.
Compuso los temas: La enmascarada, Cerro divino, Soñando, Cachito y Floreal entre otros.
Esta elección del tango y el bandoneón, ambas tareas para hombres, le valió que en sus primeras representaciones fuera recibida con recelo, por ello afirma Jorge Alberto Bossio en su libro “Los Cafés de Buenos Aires”: “Paquita fue quizá la única que logró fama en la ejecución del fuelle, instrumento que hasta entonces parecía destinado a una ejecución varonil, por ello es que en los primeros tiempos de sus actuaciones, fue recibida con cierta hostilidad, hostilidad que desapareció cuando los clientes del Café comprendieron la calidad humana e interpretativa de la inolvidable Paquita Bernardo”.

Luego de su muerte, Estela Dos Santos relataba: “Para verla se inventaron las colas en Buenos Aires. Los clientes debían formar fila y esperar que se hiciera un lugarcito para que no se produjeran las aglomeraciones de los primeros días que habían obligado a desviar el transito”.

Jorge Alberto Bossio la define de la siguiente forma: HUMILDAD Y LUCHA.
El escritor y letrista Francisco García Jiménez, anotó: "Gusté de las lúcidas interpretaciones de Paquita Bernardo en el Café Domínguez... Tenía un buen gusto innato para ejecutar en el bandoneón y lo más llamativo era que su figura adquiría singular vigor dirigiendo su orquesta".
Paquita se lució en ese café y motivó el comentario de un periodista que sostuvo: "En pocos años, ella acercó más familias al tango que todas las orquesta juntas¨.

CANTO A PAQUITA BERNARDO

Paquita pa´ los amigos
fuiste Francisca Bernardo
Quizá por eso hoy empardo
y escuchen con atención
entre los hombres de acción
no necesitó hacer bardo.
Y que con música entona
esa dulce melodía
todo arriesga día a día
en el juego no se harta
y apuesta su mejor carta
no se va al mazo y porfía.
Con su pelo alborotado
y su mirada divina
Ella en sus piernas domina
una bestia sin igual
bandoneón del arrabal
fuiste la primera mina.
Quién dijo sos masculina
por usar saco y corbata
a vos ninguno te empata
dando el toque femenino
tu pollera fiel destino
tus aros argoya e´plata.
Dicen: lo que cuesta vale,
y vos te hiciste valer
y no por permanecer
en aquellos café y bares
Los hombres eran tus pares
muy bien te hiciste querer.
Aunque tu vida fue corta,
entre todo el malevaje
No falto a vos quien te raje
“El tango es cosa e´ machos”
le diste ejemplo a esos guachos
y demostraste tu hembraje.
Sí, sos guapa en Villa Crespo
tu corazón es tanguero
tu sonar no fue fulero
sino todo lo contrario
sorprendiste a todo el barrio
¡Bandoneón arrabalero!

Dejaste composiciones
la música era tu vida
mil razones que decida
pa´ dejar tu berretín.
De los fueyes del jardín
sos flor que nunca se olvida.

Hija de los inmigrantes españoles: José María Bernardo, nacido en 1860 en Almería, Andalucía y que llega a Buenos Aires en 1887, su madre María Jiménez, española del sur y nacida en 1870.
Gorriti 831 estaba a metros de Canning, en ese momento, hoy Raúl Scalabrini Ortiz.
Sus hermanos dos varones y tres mujeres, Paquita es una de las menores: Enrique (1889), Mercedes (1890), Josefina (1891), Arturo (1895), Paquita (1900), Luís (1903) y María (1911).
Hizo sus estudios primarios en la escuela pública de la calle Padilla, frente a la Curtiembre La Federal, la escuela era para niñas hasta sexto grado, así era en aquel entonces y varones hasta tercero; se llamaban escuelas: "del Consejo Nacional de Educación" en este caso inexistente, por lo que se conoce terminó su sexto grado en la escuela que queda en Pringles y Corrientes.

Cuando los hermanos varones y mayores comienzan a trabajar, lo hacen en las fábricas y comercios del barrio, o bien como vendedores ambulantes de muebles de mimbre, plantas y macetas. Ya para esos momentos estaban radicados en Villa Malcolm denominación de Villa Crespo, el cual estaba inundado por fábricas y talleres, era un espacio de trabajadores y obreros, conventillos y pobreza.
Se dice y sostiene que a medida que el tiempo pasó, sus hermanos casados y mayores volvieron a Villa Crespo, aparentemente vivieron en el Pasaje Mangiante, ubicado por esos años, en la calle Camargo 569, entre Canning y Malabia. Allí tenían una casa sencilla con entrada por una puerta angosta, zaguán, breve patio y dos o tres piezas de las llamadas "de cuatro por cuatro", con techos altos y pisos de pinotea.

En el caso de Paquita, en 1911, trabajó por un tiempo en la fábrica de medias Smut que quedaba en Vera entre Acevedo y Malabia, hoy también desaparecida.

En 1915 hace sus estudios de música en el conservatorio de la profesora Catalina Torres, allí conoce a José Servidio. Se enamora del bandoneón y con el método de Augusto Pedro Berto se contacta con él, además escuchaba a Tito Rocatagliata, otro bandoneonísta.
El bandoneón no era para mujeres, los instrumentos eran piano o guitarra, éste, el bandoneón, obliga a abrir y cerrar las piernas, por ello, imposible que en esa época lo pudiera tocar una mujer. Pero Paquita se reveló contra esas premisas culturales y convenció, con la ayuda de amigos y hermanos, a su padre para que le permitiera profundizar estudios con este instrumento. Así llega a conocerse y trabajar con Pedro Maffia y Enrique García. También el maestro Garci y otro bandoneonista cuyo sobrenombre era Chumbita.

José Servidio, apodado "Valija", que con los años devendría un conocido músico y autor del tango El bulín de la calle Ayacucho, es otro de los personajes que tiene ascendencia musical sobre Paquita.
Con apenas 20 años comienza a actuar en diversos salones y cafés del barrio, ahí nace su apodo de La Flor de Villa Crespo o luego la Mujer del bandoneón.
Según los que la vieron en sus presentaciones confirman que iba acompañada de sus hermanos: Arturo, que era baterista, o Enrique que era propietario de un taxi. Nunca vistió pantalones, a veces reemplazaba la blusa por una camisa y corbata. Todo esto fue, por lo que comentó su hermano Arturo, una exigencia paterna, ya que se le impuso horarios y días, descanso y que fuera siempre acompañada de los hermanos varones.
Un día por semana debía descansar, trabajar desde las 9 de la noche hasta las 12 y una presentación diaria, debía estar en su casa a la una de la mañana a más tardar.

LOS LUGARES QUE CONOCIERON SU PASO
Café ABC, en la esquina sudoeste de Scalabrini Ortiz y Córdoba.
• Café La Paloma, en Santa Fe y el arroyo Maldonado (actual Juan B. Justo).
• Café de Peracca, en Corrientes 5456.
• Café San Bernardo, en Corrientes 5434.
• Café San Jorge, en Thames entre Villarroel y Vera.
• Café La Terraza, en Costanera Sur, cerca de la fuente Las Nereidas de Lola Mora.
• Café de Venturita, en Corrientes y Serrano.
• Glorieta La Victoria, en Corrientes 5566.

Además y ya entrado el año 1921 Paquita llega con su orquesta y su bandoneón a numerosos bares, cafés y salones del centro porteño como:
El Café El Nacional,
"La Catedral del Tango".
La Gloritea,
El Café Iglesias,
La Confitería La Terraza
El Café Domínguez, el más célebre café tanguero de la zona y de la época estaba ubicado en Corrientes 1537, entre Paraná y Montevideo y dirigido por Domínguez, un personaje que procuró que en su escenario actuaran los mejores conjuntos típicos. A este lugar llegó Paquita y logró que se hiciera fila para presenciar a la primera bandoneonísta argentina, como relata Estela Dos Santos.

En 1921 fue contratada por $ 600.- para actuar justamente en el bar "Domínguez" de la calle Corrientes 1537 con un sexteto denominado "Orquesta Paquita" que la integraban los jóvenes Osvaldo Pugliese al piano, Alcides Palavecino y Elvino Vardaro, en violines, Vicente Loduca en flauta y su hermano Arturo Bernardo en batería, hay que remarcar que el importe del contrato era muy bueno para el momento.

LA MUJER PAQUITA
Paquita tenía la cara redonda, ojos oscuros, larga melena con rulos, además de su blusa blanca, se agregaba su falda negra, sentada sosteniendo el bandoneón sobre sus rodillas, con los pies apoyados en un almohadón recamado. La ropa se la hacía la modista Raquel, a la que le decían "doña Cachi".

También actuó en la inauguración de "Radio Cultura", en el balneario municipal ubicado en la Costanera sur y también en la confitería "18 de Julio" de la ciudad de Montevideo.
En 1923 fue la única intérprete mujer que actuó en "La gran fiesta del Tango" organizada por la Sociedad de Compositores en el teatro "Coliseo", en Marcelo T de Alvear 1125. Desde el 10 de diciembre de 1924 hasta fines de febrero de 1925 se presentó en el teatro "Smart" con la compañía de Blanca Podestá actuando en el fin de fiesta con José Tanga, Manuel Vicente, Bartolo López, Miguel Loduca, Arturo Bernardo y el cantor Florindo Ferrario. En el mismo teatro, en ocasión de hacerse un homenaje al músico Amadeo Vives, interviene Paquita acompañada al piano por Enrique Delfino.
A principios de 1924 la joven directora se lució en el Teatro Argentino de La Plata. En una de sus actuaciones decidió dirigir y tocar desde el foso de la orquesta, y por consiguiente se la escuchaba, pero no se la veía...

Luego de un tiempo cambió su primer bandoneón por el de origen alemán marca "Doble A".

ANECDOTAS DE UN CONCURSO
En 1924 participó en los Certámenes de Tango organizados por la compañía discográfica que producía los discos Odeón. Se celebraban los encuentros en el Teatro Grand Splendid de la calle Santa Fe 1960, antiguamente llamado Nacional Norte.
Paquita presentó su tango Soñando, había unos 100 composiciones. La orquesta de Roberto Firpo tocaba fragmentos de las piezas que concursaban, que por ser tantas, el reglamento no aceptaba ejecutarlas nuevamente. Cuando Paquita tocó su tango, el entusiasmo del público que llenaba las instalaciones fue tan grande que pidió la repetición del tango. Ante la negativa de Firpo intervino Carlos Gardel, que se hallaba presente, y le dijo: "Maestro, el público es soberano y hay que tener en cuenta que Paquita es la única mujer que ha dominado a ese taura que es el bandoneón".
Las posiciones logradas por los concursantes fueron: 1ro Francisco Canaro; 2do Francisco Lornuto; 3ro Cátulo Castillo, a Paquita le tocó el premio Accésit.

ANECDOTAS FAMILIARES
Cuando Paquita tiene la decisión firme de estudiar bandoneón la situación cultural y social no la acompañaba, en tal sentido los vecinos opinaron por ello, Fernando Dubini, dueño de una herrería no lejos del barrio y Alejandro Pérez, testigos del nacimiento de Paquita, el andaluz don Nicolás, dueño de una peluquería de Villa Crespo, en Serrano al 300, a la que acudía Leopoldo Marechal, entre otros que le manifestaron, entre otras cosas: "Niña, eso está muy feo... ¡Pero que muy feo!...". Y otro amigo comentó: "Además, tendrías que tocar por las noches y llevar pantalones...".
La antítesis del bandoneón era la cultura dominante en las mujeres, las tareas domésticas eran una obligación femenina, por ello la periodista Mónica Tracey comenta que: ¨cuando una de las hijas se casaba pasaba su delantal, símbolo de las tareas hogareñas, a la hermana siguiente. Cuando Josefina debió cumplir con ese rito, al hacerle entrega a Paquita, ésta dijo: "A mí no deben dar el delantal porque yo soy una artista".

Con 17 años tocaba en los recónditos lugares de Villa Crespo, le gustaba interpretar en las reuniones familiares, en el barrio, en hospitales y asilos de los barrios vecinos, donde la conocían como la revolucionaria "mujer bandoneonísta, la primera en nuestro medio".
Las tradicionales vitroleras fueron suplantadas por las orquestas y Paquita estuvo en esas presentaciones.
Paquita llegó a tan consagratorio lugar, según narró su hermano Arturo que: "A principios de 1921, se presentó en nuestra casa el violinista Elpidio Fernández, en representación del dueño del café, quien había escuchado a mi hermana en el conjunto de José Yanussi, en el Teatro Argentino de La Plata, y nos dijo: 'Le vengo a ofrecer 300 pesos por mes'; los bandoneonístas ganaban en esos años 120 pesos mensuales. Paquita no aceptó y el enviado retornó un mes más tarde. Finalmente aceptó un sueldo mensual de 600 pesos, correspondiéndole a cada ejecutante cuatro pesos por noche".

Para ese entonces, vivía con sus padres en una nueva casa, pequeña y humilde, en el barrio de Villa Crespo, que quedaba en Hidalgo 1433 donde falleció.
'Estoy comprometida...', le respondió. '¿Con quién?', preguntó él, 'Con la música, con el bandoneón', le respondió, esta sería la réplica que le dio a un pretendiente que supo tener Paquita.

COMPOSICIONES MUSICALES
Tango Floreal que grabó Juan Carlos Cobián,
Villa Crespo, Cerro Divino, un vals que compuso en Montevideo.
Cachito tango dedicado a Horacio J. Domínguez hijo del propietario del café, que luego fue la Enmascarada cuando le pone letra Francisco García Jiménez y grabado por Carlos Gardel y Roberto Firpo, pero este último en 1955.
Soñando con letra de Eugenio Cárdenas, obra que en 1924 recibe el sexto premio en el primer concurso de tangos organizado por el Teatro Grand Splendid.
La luciérnaga y los pasodobles Dejadme solo y La Maja.

A pesar de todas estas composiciones musicales, no grabó ninguna, fallece el 14 de abril de 1925 en su barrio Villa Crespo, lo debe haber sentido con profundidad porque le dedica un tema musical.

En cuanto a las consecuencias de su muerte
Algunos sostienen que fue derivado de un resfrío mal cuidado, más la tuberculosis que agrava su salud, en ese tiempo la tuberculosis era una enfermedad importante, se la conocía como tisis y ante la falta de tratamiento adecuado, resultaba fatal.
Otros afirman que fue un tipo de bronquitis o un resfriado muy fuerte y mal tratado. Además se agrega que entre 1921 y 1924 fueron tiempos de mucho trabajo, cansancio que se fue acumulando, una debilidad que se iría manifestando, el trabajo nocturno de ir de uno a otro lugar.
Uno de sus hermanos cuenta que: "una mañana salió con una amiga para pasar un día de campo y fueron sorprendidas por una tormenta con fuerte lluvia. Ambas se empaparon y Paquita contrajo un resfriado que luego fue complicándose y concluyó en pulmonía".
Si fue bien o mal atendida ya es parte de una realidad incontrastable, fallece en su casa el 14 de abril de 1925 en plena juventud, le faltaban pocos días para los 25 años. La partida de defunción dice que muere como consecuencia de una bronconeumonía. Según la tradición, a causa de la tuberculosis.

EL SEPELIO
Las flores fueron el testimonio que le brindaron los vecinos de Villa Crespo y aledaños, fue enterrada en el cementerio de la Chacarita y su féretro avanzó por la calle Triunvirato, hoy avenida Corrientes, mientras los vecinos arrojaban flores y se deshacían en lágrimas. En los cafés que degustaron el sonido de su bandoneón la acompañaron con sus acordes musicales.

En el cementerio de la Chacarita hay una estatua de material que imita al bronce con placas de bronce y con la nostalgia que se recuerda a la ya legendaria Paquita.
Pasaron varias décadas de su muerte y Francisco García Jiménez afirmaba: "Debe haber sido importante que Paquita fuera la primera y única bandoneonísta femenina de Buenos Aires, ya que hace varias décadas en su tumba de la Chacarita, día por día, dejan flores frescas las piadosas manos del pueblo".
Otro homenaje en: El pasodoble Amor gitano de Juan M. Vicente, en cuya partitura se lee "A la simpática bandoneonísta, Srta. Paquita Bernardo" en el 30 aniversario de su muerte, era el año 1955.

Sin embargo, no hay profeta en su tierra, sostiene un dicho popular, como el tango que ella supo interpretar, su figura y trayectoria en la actualidad es desconocida por un porcentaje elevadísimo de los habitantes de Villa Crespo y del resto de los porteños.
Cuando el mural que debió haber sido inaugurado oficialmente el 25 de septiembre pasado se estaba realizando, muchos transeúntes pasaban y preguntaban ¿Quién es? Ante la respuesta de sus realizadores que era Paquita Bernardo, la pregunta fue ¿Quién era Paquita Bernardo?

La falta de memoria colectiva, la identidad que se plasma en los recuerdos y en los reconocimientos hace que, en este caso como en tantos otros, se abalance sobre el conjunto del vecindario una ignorancia que hace preguntar ¿Qué hicimos para evitar tanta desmemoria?

Villa Crespo fue un barrio de obreros, trabajadores, de chimeneas, sirenas y tango, cafés, salones de baile, anarquistas, socialistas y sobre todo de muchas ideas, de una cultura popular profusa, de hombres de las letras, de las ciencias, del arte que vivieron, murieron o pasaron un tiempo por Villa Crespo.

Tiene miles de héroes, los anónimos y laboriosos trabajadores de fábricas, talleres y otros espacios laborales. Viviendo en conventillos y casas precarias, en esos lugares lució el bandoneón de Paquita Bernardo, ella no se privó de acariciar su fuelle para entregar un acorde del dos por cuatro que hoy puede seguir sonando a 90 años de su muerte.

Una aclaración sobre el mural: éste se encuentra en Luis María Drago entre Aráoz y las esquinas de Scalabrini Ortiz y Corrientes. En la esquina está el monumento a Pugliese, la Placa a los Desaparecidos del barrio y otro mural en estado de abandono. Huelgan las palabras...

Adelanto de libro: Buenos Aires Ciudad Industrial – Villa Crespo tiene historia.
FUENTES: historiadores del barrio: Del Pino, Cayetano Francavilla, páginas sobre historias de hombres y mujeres del tango, fuentes propias.

* Primera versión el 28 de septiembre del 2010. Actualizado, corregido y ampliado.

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