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Viernes, 22 Junio, 2018 16:25
 
 

Si supiese qué es lo que estoy haciendo, no le llamaría investigación, ¿verdad?

Albert Einstein

Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres. / Heinrich Heine (1797-1856) Poeta alemán.

 

"¡Libros! ¡Libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir 'amor, amor', y que debían los pueblos pedir como piden pan".

Federico García Lorca

“Algunos libros son probados, otros devorados, poquísimos masticados y digeridos”.

Sir Francis Bacon

 

 

9 DE JULIO DE 1816-2009

PROYECTOS MONÁRQUICOS

Producción Periodística de Villa Crespo Digital

21 de julio del 2016

«El propósito de coronar un monarca constitucional constituyó el patrimonio de la mayor parte de la burguesía criolla americana, que creyó ver en esta vía la salida natural al problema de la guerra de la Independencia, cuyo desarrollo en profundidad amenazaba arrasar las estructuras económicas y sociales heredadas de la colonia. El fermento revolucionario había tocado el fondo de los estratos sociales y desatado la parálisis de las masas, que emergían ahora con un impulso avasallador y aspiraban también al poder, encarnadas en sus caudillos representativos.

Era de la más estricta lógica que los miembros de aquella burguesía fuesen sinceros monárquicos, como un reflejo conservador de a las ideas ante aquel desajuste en el que todo elemento de orden parecía haber desaparecido.
‘Todo es preferible a la anarquía, aún el gobierno español’, «Batalla de Chacabuco», óleo de Tomás Vandorse. Detalle del batallón Nº 8 del ejército de los Andes, compuesto en su totalidad por soldados de color. decía uno de los corifeos de esta clase. Por lo demás, casi todos ellos habían sido funcionarios del régimen colonial y eran propietarios de una parte de la riqueza americana.

Sobre todo a partir de la restauración absolutista de Fernando VII en 1814, estos dirigentes, aunque firmes en la defensa del principio de la independencia, buscaron apoyo en Europa para la instalación de una monarquía constitucional, como el sistema ideal para una América sacudida en sus fundamentos y cuyos estremecimientos anunciaban cambios que iban más allá de lo que había soñado los más audaces promotores de la revolución.

En Buenos Aires se pensó primero en la coronación de un infante español, y Belgrano y Rivadavia fueron destacados a Europa con este objeto. Los Directores Posadas y Alvear solicitaron el protectorado lusitano e inglés, respectivamente, y poco después, el Congreso de Tucumán hizo suya la idea de coronar un descendiente de la casa del Inca enlazado con una princesa Braganza. Criollos de la Banda Oriental ambicionaban el protectorado lusitano y O’Higgins y el senado chileno apoyaron la idea de coronar un príncipe constitucional».

Joaquín Pérez, «Artigas, San Martín y los proyectos monárquicos en el Río de la Plata y Chile (1818 – 1820).» Buenos Aires, Editorial Misión, 1979.

9 DE JULIO DE 1816-2008
Juramento en Buenos Aires: Independencia Argentina

Producción Periodística de Villa Crespo Digital

21 de julio del 2016

En aquellos tiempos las noticias circulaban lentamente porque las grandes distancias provocaban dificultades en el transporte. Los informes sobre los debates producidos en el Congreso reunido en San Miguel del Tucumán eran el tema central en las tertulias y los cafés de Buenos Aires. Una vez declarada la Independencia en Tucumán, las provincias hicieron pública la noticia al pueblo con la realización de ceremonias donde se juraba y festejaba tan magno acontecimiento. La ciudad de Buenos Aires preparó especialmente un acto para el 30 de agosto.

Sin embargo, las lluvias y el estado anegado de las calles impidieron su realización. Finalmente la reunión se hizo el 13 de septiembre de 1816 en la Plaza de la Victoria. Juan Martín de Pueyrredón encabezó el cortejo, acompañado por el presidente del Cabildo y alcalde de primer voto, don Francisco Antonio de Escalada, quien portó la enseña nacional. Luego del juramento, partieron hacia la plaza del barrio de San Telmo (actual plaza Dorrego) para repetirlo.

Juan Martín de Pueyrredón y Escalada, acompañados por todos los funcionarios, los miembros del clero y los ciudadanos que participaron desfilaron en procesión por la calle del Colegio (actual Bolívar) hasta alcanzar Belén (actual Humberto I) y llegar a la plaza, adornada con banderas. Desde un entarimado de madera dispuesto en el centro, Escalada arengó a los vecinos. A continuación leyó el acta y recibió el juramento del Dr. Francisco Silveira, párroco de San Pedro Telmo, en representación del vecindario. Al finalizar la ceremonia, entre exclamaciones populares, repicaron las campanas y se tiraron monedas. La comitiva emprendió el regreso por la calle Defensa hasta la Recova.

Casi un siglo después, el 9 de julio de 1916, entre los festejos organizados para celebrar el Centenario de la Independencia, 25 mil niños se reunieron en la Plaza del Congreso para realizar el juramento a la Bandera y entonar las estrofas del Himno Nacional.


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