2017

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Sábado, 22 Julio, 2017 18:47
 
 

Si supiese qué es lo que estoy haciendo, no le llamaría investigación, ¿verdad?

Albert Einstein

Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres. / Heinrich Heine (1797-1856) Poeta alemán.

 

 

EL TIEMPO EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

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"¡Libros! ¡Libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir 'amor, amor', y que debían los pueblos pedir como piden pan".

Federico García Lorca

“Algunos libros son probados, otros devorados, poquísimos masticados y digeridos”.

Sir Francis Bacon

ARTE Y CULTURA / ROBERTO SANTORO

 

EFEMÉRIDES: EZEQUIEL MARTÍNEZ ESTRADA
 
14 DE SEPTIEMBRE DE 1896 – 4 DE NOVIEMBRE DE 1964

 
Por Elena Luz González Bazán especial para Villa Crespo Digital

21 de septiembre del 2017 *
 
Ezequiel Martínez Estrada nace en San José de la Esquina, el 14 de septiembre de 1895, provincia de Santa Fe, fue poeta, cuentista y prolífico ensayista argentino del siglo XX, además de crítico literario.

Entre sus actividades se desempeñó como docente universitario en La Plata y la Universidad Nacional del Sud, en Bahía Blanca. En torno de su obra y persona se generaron polémicas por sus posiciones y pensamiento. En dos ocasiones recibe el Premio Nacional de Literatura; de tal forma, en 1933 fue nombrado presidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) hasta 1934, este fue su primer período.

Entre sus preferencias literarias se hallaban Guillermo Hudson y Franz Kafka; sentía afecto por la ideas Oswald Spengler y Georg Simmel, A Friedrich Nietzsche le dedica en 1947 un largo ensayo.

Fue autor de “Radiografía de La Pampa “(Premio Nacional de 1933); “La Cabeza de Goliat” (en 1943, título que evoca la hipertrofia de la Ciudad de Buenos Aires); Sarmiento (1946), “Muerte y transfiguración de Martín Fierro” (1946); “El mundo maravilloso de William Henry Hudson” (1951), “Análisis funcional de la cultura” (Premio Casa de las Américas), 1960, entre otras obras.Su primer poemario, “Oro y piedra”, data de 1918. Luego, recibe el Premio Nacional en 1922 por “Nefelibal” y en 1925 por “Humoresca”. En 1927 el Premio Municipal de la Ciudad de Buenos Aires por la obra “Argentina”.

Además de publicar textos poéticos, colaboró en la Revista Sur con obras de teatro, cuentos y novelas cortas.

SU ENFERMEDAD

Lamentablemente, en sus años jóvenes es atacado por la neurodermatitis, una dolencia psicosomática que genera parálisis en el cuerpo, razón por la que Ezequiel Martínez Estrada estuvo postrado durante varios años, siendo dejado de visitar por la mayoría de los amigos, menos Victoria Ocampo. Cuando se recuperó comenzó a viajar y a formar parte del grupo de intelectuales que apoyaban la revolución latinoamericana, encabezada en Cuba por José Martí.

SUS AÑOS FINALES

Pasó sus últimos años en una chacra de Bahía Blanca, con bastantes problemas de salud. Y allí falleció el 4 de noviembre de 1964. Cabe señalar que al igual que Martí, Estrada consideraba que un escritor tiene la obligación de influir en la sociedad de su tiempo, buscando un cambio en su entorno; ésta fue la razón por la que apoyó la revolución cubana y escribió controversiales textos de política y cultura, para hacer pensar a sus lectores.
Nuevamente es nombrado Presidente de la Sociedad Argentina de Escritores entre 1942 y 1945.
Vivió un año en Cuba en 1960, trabajando especialmente sobre la vida y obra de José Martí.
Muere en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, el 4 de noviembre de 1964.

OFRECEMOS TRES DE SUS POEMAS

 

  • Primera versión el 8 de septiembre del 2010. Ampliada, corregida y actualizada.

FUENTES: poemas, fuentes varias y propias.

 

Caracteres: 4751

MIRO TUS OJOS

Miro tus ojos cansados
tu faz que agostó la vida;
miro la nieve caída
en tus cabellos dorados.

Eres la misma que fuiste,
toda tú en manos y cara.
Antes Noemí y ahora Mara,
la misma, mucho más triste.

Te ves como en un espejo
en mi mirada cansada,
y piensas, sin decir nada,
que yo también estoy viejo.

Si no paz, y si no olvido,
espero algo, y tú también.
Estamos en un andén
después que el tren ha partido.

 

QUIERO QUEDARME

Pronto hemos de separarnos
y de decirnos adiós.
Uno seguirá camino,
el otro no.

Quiero quedarme y que sigas
como si te fuera en pos;
pero no vuelvas la cara,
mujer de Lot.

Irás sola, ¿y por qué triste?,
con mi recuerdo y con Dios.
Será posible que encuentres
alguna flor.

Si en cambio tú te quedaras,
¿cómo podré seguir yo?
Las noches me encontrarían
en donde estoy.

 

TEJES

Tejes. Callamos. Yo leo,
que es mi modo de tejer.
La casa empieza a tener
frialdad de mausoleo.

Hace frío.
Sí; hace frío.
Pon otro poco de leña.
En el cuadro un árbol sueña
y frente a él corre un río.

Rafael no viene más.
Ya no viene más Irene.
¿Y Dora?
¿Y Pedro?
¿Y Tomás?
Ya ninguno de ellos viene.

Además, ¡cuántos se han ido
por éste o aquel sendero!
Otros nacieron, pero
también los hemos perdido.

Transcurren unos minutos
en una quietud tan pura
que el tejido y la lectura
son perfectos y absolutos.

?¿Oyes? Salen de la escuela
los chicos.
?Pues, ¿qué hora es?
Hablan y cantan. Después
sólo queda una estela.

¿Han llamado?
Sí, han llamado.
Nadie ha llamado a la puerta.
Está la calle desierta
como un camino olvidado.

El reloj marca una hora
cualquiera en la eternidad.
Esta sí es la soledad.
Nunca la sentí hasta ahora.

Es tarde.
Es tarde.
Cerramos
la llave de luz. Salimos.
Hasta luego.
Y nos dormimos.
Y después despertamos.

 


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