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Si supiese qué es lo que estoy haciendo, no le llamaría investigación, ¿verdad?

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Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres. / Heinrich Heine (1797-1856) Poeta alemán.

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"¡Libros! ¡Libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir 'amor, amor', y que debían los pueblos pedir como piden pan".

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“Algunos libros son probados, otros devorados, poquísimos masticados y digeridos”.

Sir Francis Bacon

MOVIMIENTO OBRERO / TOMAS CARMEN DI TOFFINO

TOMAS CARMEN DI TOFFINO

DIRIGENTE DE LUZ Y FUERZA DE CÓRDOBA

Por Elena Luz González Bazán * especial para Villa Crespo Digital

28 de marzo del 2017 *

EL 30 DE NOVIEMBRE DEL 2016 SE CUMPLIERON 40 AÑOS DE SU DESAPARICIÓN Y EN ALGÚN DÍA DE MEDIADOS DE FEBRERO DEL 2017 SE CUMPLIERON 39 AÑOS DE SU EJECUCIÓN

El 30 de noviembre de 1976, se habían cumplido largos ocho meses del golpe militar, cuando luego de 45 días de paro de los lucifuercistas de todo el país, revelándose contra el golpe militar y por mejores salarios es secuestrado el Titi Di Toffino, quien salía de su trabajo en la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (EPEC), tal como lo venía haciendo desde hacía un largo tiempo.

El grupo de tareas acechaba en el centro de la ciudad de Córdoba, allí lo esperaba, muy cerca de la empresa, en pleno centro un grupo de tareas enviado por el genocida Luciano Benjamín Menéndez, entonces jefe del Tercer Cuerpo de Ejército. Fue secuestrado, llevado al campo de La Perla y desde entonces se encuentra “desaparecido”. Por diversos testimonios, se sabe que fue asesinado, fusilado luego de soportar las más aberrantes torturas, a los pocos meses, por orden del propio Luciano Benjamín Menéndez, es más, por recientes declaraciones testimoniales se puede conocer que estuvo presente en el fusilamiento.

En la revista Electrum, órgano oficial del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, el 25 de noviembre del 2010, afirmaban lo siguiente: El compañero Tomás Di Toffino se convirtió así en otra víctima de la dictadura que tuvo como uno de sus principales objetivos arrasar con las organizaciones gremiales, sus dirigentes y militantes, para imponer a sangre y fuego un modelo político y económico obediente a los centros de poder mundial, cuyas consecuencias y derivaciones se prolongaron durante décadas, incluso con la recuperación de la democracia.

Luego, sobre el secuestro confirma que Tomás Carmen Di Toffino, dirigente fundamental de la conducción de Luz y Fuerza en la resistencia, era un puntal sustancial de la organización. Esta tarea de gran responsabilidad la desarrollaba desde antes del golpe y la intervención militar al gremio, porque Luz y Fuerza ya había sido intervenida a fines de 1974 y desde entonces Agustín Tosco se había visto obligado a vivir en la clandestinidad. Ya en esa época, Di Toffino pasó a cumplir un rol muy importante para enfrentar la intervención, expresando así la voluntad del conjunto de los lucifuercistas, que se opusieron a esa injusta medida.

Además agregan que: Era perfectamente consciente que al convertirse en un referente principal de la lucha, sobre todo luego de la muerte de Agustín Tosco, se convertía en un blanco de los represores y ponía en riesgo su vida. Pero no se arredró y mantuvo el compromiso que había asumido con sus compañeros, como militante de la causa de los trabajadores. Y esa fidelidad a sus convicciones, le costó la vida.

Tomás Di Toffino fue anteriormente el delegado estudiantil en la escuela secundaria y, posteriormente de su sección, la Oficina de Compras, de la EPEC, donde había ingresado como cadete a los 14 años.

Después, por sus capacidades y solidaridad en el lugar de trabajo, rápidamente se produjeron una sucesión de hechos que lo llevaron a la conducción del gremio. Fue así que prontamente representó al Cuerpo de Delegados ante el Congreso de la Federación, esto le imprimió un sello definitivo que lo identificaría como hombre entregado a la vida sindical y a la de sus compañeros. Además, integró el Tribunal Paritario; fue Subsecretario Administrativo; Secretario Gremial; y Secretario Adjunto. El Cordobazo lo contó entre sus dirigentes más destacados, y esto lo arrojó a la cárcel en el sur, en la Patagonia.

Fue un peronista convencido y convincente -era muy buen orador-, respetado por todos los sectores del pensamiento político de Córdoba.

La cipaya y pseudo dirigencia no pudo tolerar tanta grandeza, tanta capacidad, tanta lucha, tanto sacrificio por la clase obrera. Fue tan así, fue tan intolerante, que el 30 de noviembre de 1976 lo secuestraron violentamente al salir de su trabajo y lo arrojaron en el Campo de Clandestino de Detención La Perla.

Un día, a mediados de febrero de 1977, “a las 15,30 en punto de la tarde”, como aseguran varios testimonios de sobrevivientes, lo llevaron a fusilar. Ese día estaba de visita, en La Perla, Luciano Benjamín Menéndez.

Hay hombres a quienes la sociedad les pide más y más; para Tomás Di Toffino eso era la vida, y se la quitaron en aquel febrero de 1977.

Dice Graciela Geuna (Legajo Nº 764):

«Tomas Di Toffino fue secuestrado el 30-11-76, pero a mi entender el plan que desembocó en su secuestro comenzó bastante tiempo antes. En efecto, los secuestrados de La Perla éramos rehenes que podíamos servir a objetivos precisos de los militares. En septiembre de 1976 fue secuestrado Patricio Calloway, rubio, con barba, ojos claros, alrededor de 22 años, miembro de la Juventud Peronista. Así fue que, frente a la inminencia de una huelga del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, los militares del Destacamento decidieron ilegalizarla o, como ellos decían, «montonerizarla», encontrando así los pretextos para tildarla de subversiva. Con este objetivo los propios militares de La Perla imprimieron volantes que ellos mismos firmaron Montoneros. Volantes que llamaban a la huelga a los trabajadores de Luz y Fuerza.
Cuando los trabajadores de Luz y Fuerza comienzan la medida de fuerza, dando una vez más un ejemplo de consecuencia en la resistencia a la dictadura militar, bajo la dirección entre otros, de Tomas Di Toffino, en La Perla sucedió un hecho inhabitual: una noche se llevaron a Patricio solo, lo cual nos pareció extraño ya que los «traslados» se realizaban generalmente de día y en grupos numerosos.
Luego supimos que habían matado a Patricio frente a EPEC. Por los medios de difusión se dijo que el hecho había sido un tiroteo entre las fuerzas del orden y un militante montonero que estaba llamando a la huelga. Para este simulacro se le pusieron en la mano a Patricio los volantes que los militares habían previamente impreso en La Perla.
Así se ilegalizó la huelga, se intentó crear terror entre los trabajadores y esta macabra maniobra finalizó con el secuestro, poco después de Tomas Di Toffino.
Era un círculo inexorable: Patricio fue asesinado para justificar la represión en Luz y Fuerza. Los volantes fueron elaborados en La Perla. Di Toffino fue secuestrado y llevado a La Perla. Todo comenzaba y terminaba en La Perla.
Cuando Tomás llegó a La Perla como no pudieron probarle filiación política lo anotaron en la lista diaria como "Zurdo Encubierto".
Tomás fue trasladado el lunes 20 o 21 de febrero, ese día vino el General Luciano Benjamín Menéndez de inspección a la hora del traslado. Se nos dijo que en el caso de Tomás, el General Menéndez presidiría el fusilamiento para " dar el ejemplo", "consolidar la tropa", etc.
No fue éste el único simulacro de enfrentamiento organizado por el III Cuerpo».

UN RECUERDO

El 17 de septiembre de 1975, se publicó el ELECTRUM 500, editado por Luz y Fuerza de Córdoba en la Resistencia, ya que el Sindicato había sido injustamente intervenido y tomado por las fuerzas de la Intervención Federal que por aquel entonces gobernaba la provincia de Córdoba, a cargo de Raúl Lacabane.

Además, en la Asamblea General se habla de un intruso, el “intruso”, apodo con el que se denominaba al interventor de nuestro sindicato, había convocado para que los afiliados designaran a los representantes obreros en las comisiones estatutarias.

Quizás el interventor pensó que a esa asamblea solo concurrirían sus allegados, sus adeptos, los denominados “colaboracionistas”. Sin embargo el gremio en pleno llenó la sala. Así fue que cuando el interventor permitió que la asamblea designara a quién la encabezaría, la mayoría de los compañeros presentes eligió como Presidente a Tomás Di Toffino y como sus colaboradores a Chincho, Díaz y Daziano (por 361 votos contra 71 del propuesto por los “colaboracionistas”).

Este fue un reconocimiento del gremio a la trayectoria de Di Toffino que, sobre todo en la resistencia, demostró sus cualidades de conductor, mientras el “Gringo” Tosco permanecía en la clandestinidad perseguido por la triple A.

La Asamblea se declaró soberana y tras designar a los representantes en las distintas comisiones estatutarias, modificó el orden del día y resolvió, además, reclamar la libertad de los trabajadores del gremio injustamente detenidos, la reincorporación de Agustín Tosco a la EPEC (que tras su ilegal pedido de captura fue injustamente cesanteado por la Empresa), la normalización inmediata del sindicato, el rechazo para que el primer mes de aumento de sueldo se depositara en la cuenta del sindicato intervenido y un aumento general de remuneraciones. La asamblea tuvo mucha repercusión y distintas crónicas sobre el particular fueron publicadas por los diarios locales: La Voz del Interior, Los Principios y el Córdoba, y por La Nación, La Razón y Clarín a nivel nacional.

Tamaño desafío a la intervención sindical y a la intervención federal de la provincia, provocó una nueva persecución.

“Sin un peso”
El 30 de noviembre habían cobrado sus salarios, Tomás llevaba su salario en el bolsillo, por supuesto además de secuestrarlo, se quedaron con el salario y su familia pasó un mal momento económicamente, esto es parte de la anécdota, a esto se sumó la desaparición hasta la fecha.
Fue secuestrado en plena calle Sucre a pocas cuadras de la EPEC, actual sede central, sin ningún problema. Todo era parte de la realidad de aquellos años.

EN EL NUNCA MÁS

El libro que confeccionó la CONADEP - Córdoba, el “Nunca Más” cordobés, tiene el siguiente registro histórico de lo sucedido con nuestro compañero desaparecido:

Tomás Carmen Di Toffino – D 28

Dirigente del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, secuestrado a la salida de su trabajo en la Empresa Provincial de Energía (EPEC), a plena luz, el 30 de noviembre de 1976, a las 13:30 horas, en la calle Sucre entre Tablada y Humberto Primero. Lo arrastró por la fuerza un grupo de civiles, que invocó pertenecer a la Policía Federal, ante la vista impotente de los compañeros de trabajo y numerosos transeúntes.
Todos los requerimientos, todas las gestiones y averiguaciones dieron resultado negativo. Ante cada hábeas corpus la respuesta fue la misma: Di Toffino no estaba detenido en ninguna dependencia oficial. Empero, hoy, repetidos y coincidentes testimonios revelan su destino: estuvo varios meses secuestrado en la dependencia militar del campo de La Perla, soportó el más terrible período de tortura y finalmente fue “trasladado” en condiciones que los testimonios narran como invariablemente asociadas a la ejecución e inhumación clandestina.

FUENTES: Nunca Más, Electrum, fuentes propias.  * Primera versión publicada el 2 de febrero del 2011.

* Coordinadora de los Cursos de la Escuela de Formación Político Sindical de Luz y Fuerza de Córdoba y ATE La Pampa. Historiadora, Periodista y Docente.

 

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