2016

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Jueves, 27 Octubre, 2016 17:32
 
 

Si supiese qué es lo que estoy haciendo, no le llamaría investigación, ¿verdad?

Albert Einstein

Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres. / Heinrich Heine (1797-1856) Poeta alemán.

 

 

EL TIEMPO EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

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"¡Libros! ¡Libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir 'amor, amor', y que debían los pueblos pedir como piden pan".

Federico García Lorca

“Algunos libros son probados, otros devorados, poquísimos masticados y digeridos”.

Sir Francis Bacon

 

 

CALENDARIOS

AZTECA

Producción de Villa Crespo Digital

 

1° de enero del 2015 *

El Calendario azteca regulaba fiestas y acontecimientos, la siembra, las cosechas y poseían un amplio conocimiento de la naturaleza.

Estos aspectos tenían que ver con sus propias identidades y culturas. Los días eran lectores del destino, los niños recibían el nombre del día que nacían. Si este día coincidía con uno de mala suerte se intentaba retrasar la ceremonia a un día favorable, esto es lo que se sostiene, sin embargo, todas las culturas y la actual también, tienen sus días que nos llenan de supersticiones.

 

El calendario azteca se componía de dos ciclos que combinaban su influencia.

 

Estos dos calendarios eran: El Xiupohualli de mayor ámbito histórico y otro llamado Tonalpohualli.

El primero, Xiupohualli, significa “ligadura de años” que duraba cincuenta y dos años de 365 días, distribuidos en dieciocho períodos de veinte días y uno de cinco llamado “baldíos”.

 

18 PERÍODOS DE 20 DÍAS Y 1 DE CINCO LLAMADO BALDÍO

El siglo era de cincuenta y dos años, se dividía a su vez en cuatro series de trece años (que es el número mágico azteca). Numerados del uno al trece, estos números no estaban ordenados de la misma forma en las cuatro series.

En el calendario azteca se muestran los “Cuatro rumbos del Universo” según la cosmología azteca están mirando la cara del sol, quedando el norte a la izquierda.



Estos cuatro Rumbos son: primero Acatl (Caña), sus años del uno al trece se asocian a la influencia del Camino al Oriente y el Sol naciente. En segundo lugar Tochtli (conejo) que se refiere al camino hacia el sur. Tercero, Calli (casa) que hace referencia al Oeste y por último el Tecpatl (Sílex) es el camino hacia el norte.

Cada una de las cuatro figuras de trece en trece años comienzan la cuenta de los años y todos llegan al número decimotercero, situando el nombre y el número a continuación.

Este año de 365 días fue guía de celebraciones de fiestas y actos religiosos, la producción, la siembra y la cosecha.

Se dividían a su vez en dieciocho meses de veinte días.

Mientras, en los cinco días sueltos o “baldíos” no se celebraba ninguna actividad.

 

SEGUNDO CALENDARIO DE 260 DÍAS

El segundo calendario azteca es el más popular, el Tonalpohualli (cuenta de los destinos). Este era un calendario ritual, una especie de almanaque agorero compuesto por veinte semanas o grupos de trece días (un total de doscientos sesenta días).

Para presentar ambos calendarios, los aztecas de los números (del uno al trece en Tonalpohualli y del uno al veinte en el Xiuhpualli) además también empleaban signos (veinte y dieciocho respectivamente).

De esta forma la serie de signos y números se sucede sin repetición hasta que cumple los 260 días, y entonces es cuando vuelve a comenzar la combinación.

En este calendario se escriben dos columnas con veinte glifos o pictogramas. Estos veinte glifos representaban conceptos que diferenciaban los días.

La combinación de las trece cifras y veinte símbolos determinaban el día a día de este calendario. Combinando ambos, números y símbolos, de la misma forma que en otros calendarios.

Los años se van marcando por el símbolo y la cifra que estaba en primer lugar, que quedaba desplazado cinco posiciones respecto al anterior. De este modo sólo cuatro símbolos coincidían con el primer día del año. Esto se repetía en ciclos de 52 años que era considerado el siglo azteca.

El período de 260 días venía descrito en libros especializados llamados “Libros de los días” y los sacerdotes se servían de ellos para predecir la mala suerte que le podía tocar a cualquier recién nacido que tomaba el nombre del día que nacía.

Según los aztecas, el sol al nacer recorría trece etapas: seis antes de llegar a la cima, otra en el momento de la llegada y otras cuatro antes de llegar a lo más profundo y cuatro más para volver a aparecer por Oriente.

 

En cuanto a las culturas maya y azteca ambas están influidas por las culturas Olmeca y Tolteca. En el caso de los Olmecas es una cultura milenaria que se asentó en Mesoamérica. En el caso de los Toltecas fueron contemporáneos de los Mayas.

¨Tanto los mayas como los aztecas utilizaban un calendario de 365 días sin bisiesto, constituido por 18 veintenas y 5 días enanos, llamados uayeb entre los mayas y nemontemi entre los aztecas.

La diferencia mas notable entre los calendarios azteca y maya estriba en que este último consideraba una cuenta larga, un conteo de días de 1872000 días, un equivalente a 7200 veces 260 días. Los aztecas no le daban tanta importancia a este conteo. Sin embargo existen algunos elementos que demuestran que sí la conocían pues en la piedra del sol de manufactura azteca aparece el símbolo 1-lluvia. La combinación simbólica en la cual iniciaba el año civil maya de 365 días. Los aztecas iniciaban su año en el símbolo y día 13-carrizo.

La cuenta larga maya también puede localizarse en el canto de la piedra del sol azteca representada por una serie de representaciones de mariposas, símbolos de Venus, planeta asociado a la cuenta larga y al origen del tonalpohualli o tzolkin¨, afirma González Cortés cuando habla sobre las semejanzas entre ambas culturas, en cuanto a sus calendarios.

 

FUENTES: varias / el blog de Tonalpohulli y fuentes propias.

 

  • Primera versión en el portal el 3 de enero 2010, actualizada y corregida.
  • Caracteres: 5312

 

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