Si supiese qué es lo que estoy haciendo, no le llamaría investigación, ¿verdad?

Albert Einstein

 

Domingo, 2 Diciembre, 2018 20:55

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LAS JORNADAS DE DICIEMBRE DEL 2001

DEMOCRACIA Y PIQUETES

Elena Luz González Bazán especial para Villa Crespo Digital

17 de diciembre del 2014 *

Este trabajo fue entregado en los meses previos a los sucesos del 2001. La desocupación y el hambre sacudían todos los cimientos. De un lado los que se resistían a la caída libre, del otro los que han ganado siempre. Hoy el 30 por ciento está por debajo de la línea de pobreza, la desocupación ha trepado y la inflación es de más del 40 por ciento anual.
La dirigencia política está más impune que nunca…

Dos planteos de ¿hierro? Democracia representativa, resistencia piquetera

La defensa del sistema político a ultranza es el objetivo de políticos, comunicadores y poder económico, el cual mueve los hilos de una crisis que no le toca, muy por el contrario se beneficia y, muy ampliamente, con la misma.
Por otro lado, aquellos que protestan, que luchan, que resisten el modelo y las injusticias de este sistema son encarcelados, perseguidos, son considerados sediciosos y deben soportar largas causas penales, como Emilio Alí, los trabajadores desocupados de Mosconi o los cientos de desocupados que se les ha iniciado un prontuario por cortar rutas.
En contraposición, los que no pagan sus impuestos, los que emigran sus ganancias hacia los paraísos fiscales son perdonados y, más aún, tienen todas las prebendas para no tener causas penales por hambrear al pueblo.
Son los que provocan la desocupación, los responsables de la muerte de miles de niños por año y, sin embargo, este gobierno, el anterior y sus representantes políticos evaden discusiones y sanciones.
Como un momento de pensar y analizar nuestra propia realidad nos encontramos con esta democracia representativa, que no representa a nadie, y los piquetes de los MTD -Movimiento de Trabajadores Desocupados- que quieren y exigen una vida digna bajo este sol.

El milenio comenzó con fuertes oposiciones en un espacio nacional que es más amplio que nuestro territorio.
Esas confrontaciones se muestran en proyectos antagónicos, en planes de lucha que tienen la virtud de comenzar a transitar, lentamente, el camino de unificar fuerzas, medidas y tácticas.
El proyecto democrático representativo, con un planteo de patronazgo y clientelismo se va agotando, las formas políticas rentadas tuvieron un auge importante sobre las décadas del ´80 y ´90, pero la experiencia menemista, la corrupción, la venta de las empresas públicas y el aumento de la deuda externa, dejaron paso a una desesperanza que sumó a importantes masas de la población.
En este proceso de búsqueda, para entronizarse por tiempos prolongados, aportaron su cuota fundamental: la concentración de los medios de comunicación. Estos fueron formadores de opinión, de nuevas figuras y a la hora de caídas, propusieron los nuevos personajes del recambio.
Los grandes medios concentrados y férreos en sus objetivos expulsaron como tantos otros a los mejores trabajadores del medio y, por medio de los métodos de corrupción, de cooptación y de montaje de figuras y ¨figurones¨, utilizó a las mismas para un servicio esencial: crear la esencia de una democracia representativa que delega y que gobierna como quiere; que no permite ni permitirá la remoción de funcionarios, y menos aún patrocinará la participación popular.
Todos quedaron atrapados en las redes de una democracia que había que defender a rajatabla y, que hoy, con todos los fracasos a la vista trata nuevamente de recrear personeros y de merecer confianzas.
Al igual que los presupuestos de una clase política para ser la cara visible y golpeada del modelo entronizado en otro poder más fuerte y sostenedora de esta clase, los medios, parte de ese mismo poder, construyeron sus propias emblemas y símbolos que terminaron asociándose con estos objetivos y fueron la parte en ascenso de popularidad en los ´80 y hoy devenidos estrellas de un triste espectáculo concentrado. Donde existen comunicadores de primera y kelpers...

LA DEMOCRACIA

La democracia como sistema político, tiene siglos, allá por la Grecia ateniense, donde la elección era entre aquellos ciudadanos con amplias garantías y soberana entre sus pares y dominantes sobre los no libres.
Si bien siempre tuvo la esencia de ser el sistema donde, el pueblo ejerce su soberanía por sí mismo, sin mediación de órganos representativos, esto sería la democracia directa, lo cierto es que tanto esta forma directa como la representativa, donde el pueblo ¨elige, consiente¨, delega sus derechos en los gobernantes, agotando en su dominancia las esperanzas de millones de ciudadanos.
Estas formas de gobierno que han sobrevivido a autoritarismos medievales, monarquías absolutas, republicanas, o simplemente ¨decorativas¨ tienen en el país más poderoso del orbe a la ¨gran democracia¨ que esgrime sus formas constitucionales y el respeto a cada uno de sus preceptos que marca sus leyes y la carta magna norteamericana.
Pionera en mostrar la defensa a ultranza de su forma de gobierno y de su alternancia casi perfecta, en su haber también se encuentran asesinatos de presidentes, informes secretos, agencias de información y watergates liberadores de los mecanismos corruptos.
El poder que ha ejercido y ejerce este coloso al norte del Río Bravo, nos muestra y demuestra a una Europa con serias dificultades, que la democracia liberal que domina hace más de dos siglos en esta primera potencia, es la ganadora de la guerra y gran parte de las batallas entre el viejo mundo y, desde la aparición refulgente, de la novel sociedad norteamericana.

LA DEMOCRACIA EN AMERICA


Esta democracia impuesta durante siglos y además vista como el único y posible sistema político, hoy no puede en nuestra América dar salida a la profunda crisis económica, social, cultural y política.
Este sistema hace aguas, y más aún, todos aquellos que durante décadas fueron y son parte del engranaje democrático, carecen no sólo de representatividad, de legitimidad, sino es más grave aún, sostiene con el andamiaje de una elección tras otra, a los que se perpetúan y no responden a los reclamos populares.
Este sistema político logró en estas décadas confeccionar una madeja, una telaraña que parece imposible destrozar. Nuevos gurúes se reciclan, defienden el sistema capitalista y nos tratan de convencer que hay un capitalismo salvaje y otro humanista.


EL SISTEMA CAPITALISTA

No está de más volver a decir que el sistema social, la forma productiva imperante es el capitalismo, que su forma se caracteriza por el dominio de los medios de producción por parte de una clase social: la capitalista, o burguesa; que debe además su esencia por la presencia de otra clase social: la trabajadora u obrera que vende su fuerza de trabajo para esa clase burguesa.
Que este sistema se basa en la extracción de la plusvalía, que la base esencial de este sistema es la ganancia. Esto a grandes rasgos es un análisis mucho más profundo de uno de los grandes que desnudó al capitalismo en su esencia, pero por cierto no ha podido en la práctica ser refutado por la variedad incalculable de economistas liberales, conservadores o más aún aquellos que se autodenominan progresistas. Lo que no se dice es que somos un país dependiente, que no tenemos independencia para decidir el futuro y el rumbo económico de Argentina. Lo colonial aún pesa en el inventario...

Si esta es la esencia fundamental del sistema, si estos son los objetivos buscados, si esta es la práctica viva que desnuda la desigualdad en nuestra Argentina, en el contexto Latinoamericano, en la realidad mundial, vale entender que pregonar formas humanizadas de este sistema es como pedir que algunos muertos históricos queridos o no vuelvan a nuestro seno.


Unos más extremos hablan del agotamiento del sistema, otros nos plantean la crisis, otros buscan una salida dentro de este sistema y las mayorías buscan su propio horizonte, aquel que le robaron en los cierres de fábricas, en la venta de las empresas nacionales, en la desesperación de pérdidas permanentes de fuentes de trabajo, en la sumisión por pobreza, por falta de trabajo, por hambre...
Los sueños, las esperanzas, la solidaridad de otros momentos, de otras situaciones quedaron en algunos recuerdos que se tratan de rescatar a fuerza de más esperanza, de una fuerza única que dan las utopías, la necesidad de pensar que es posible un mundo mejor.
Pensar en el futuro de nuestros hijos confrontado con este presente sin educación, sin alimentos, sin una vida digna, es por lo menos indigno.
Lo contrario parece ser el motor que mueven aquellos que siguen resistiendo, que resisten en el silencio y en movimiento, en aquellos que fueron siempre los más golpeados y hoy son los nuevos ¨luciferes¨ que esta democracia encuentra en rutas y calles, en caras curtidas, en voces cansadas...
Los ahora denominados ¨piqueteros¨.
Piquete: que en su acepción semántica dice: Grupo reducido de activistas dedicados a la agitación política y social, y especialmente el que intenta imponer o mantener una huelga. Obviamente los piqueteros serían aquellos grupos reducidos que intentan imponer o mantener una huelga, en este caso un corte de ruta.
A la luz de esta realidad nuestra, con cortes casi permanentes en distintos puntos de nuestra amplia geografía, los ¨piqueteros¨ según esta acepción y las claras declaraciones políticas de gobiernos y poderes económicos, son aquellos que intentan imponer la huelga, el corte de ruta y conseguir sus objetivos.
Esta nueva realidad política encuentra a aquellos que durante esta última década, pero fundamentalmente desde la llegada de la última dictadura militar, fueron expulsados como trabajadores y pasaron a revistar en calidad de desocupados, desamparados de todas las estructuras sociales y, arrojados al mar de pedidos y desesperación.
En este problema real, en este contexto deshumanizado de quienes conducen hace décadas los destinos de nuestros gobiernos, estos hombres y mujeres quedaron en la marginalidad y por fuera del sistema.
Aparecieron... se levantaron... y hoy encabezan la lucha social contra un modelo de exclusión, de corrupción, de concentración.
Estos movimientos de trabajadores desocupados se conformaron en estos años, se organizaron y buscaron las formas de realizar sus reclamos, hoy con los cortes de ruta vuelven a la huelga, a la lucha que no abandonaron. Esa lucha se puede recrear, puede buscar salidas, encuentra soluciones transitorias y sigue...
Hoy al calor de una persecución sin cuartel por parte de las fuerzas de seguridad que responden al gobierno aliancista y sus socios provinciales, los luchadores son encarcelados, perseguidos, golpeados y les arman prontuarios fenomenales para hacerlos pudrir en la cárcel.
No son justamente cárceles de lujo... como en Don Torcuato.
No están sus mujeres o maridos, y menos hacen giras proselitistas...
La confrontación es clara y la debacle económica dejan todos los días 576 trabajadores fuera del sistema, buscando lo imposible... trabajo.

RESISTIR EL MODELO

Cada 42 minutos muere un niño, cada dos minutos y medio una familia transita la desazón.
Todos los días los hospitales ven morir a sus pacientes por falta de alimentos y medicación.
Todos los días la injusticia camina nuestras calles y la city hace sus grandes ganancias.
Los cortes son una salida para aquellos que han decidido resistir el modelo...
Y les endilgan motes, los hacen responsables de pérdidas fabulosas, sin contar todas las privaciones a que se han visto expuestos desde que fueron expulsados del aparato productivo.

¨Tratan de ensuciarnos cuando dicen que hacemos política, porque quisieran que la sociedad nos vea como a ellos, corruptos, sucios, desprestigiados. Pero nosotros le contestamos que sí, que hacemos política, al organizarnos en los barrios, al confrontar contra las Instituciones del Estado que sostienen este sistema de muerte, al organizar nuestro futuro al margen de los aparatos burocráticos del estado, los partidos políticos y los sindicatos tradicionales, al defender exclusivamente los intereses de los trabajadores y el pueblo. Y seguiremos haciendo "esta" política hasta conquistar el CAMBIO SOCIAL que garantice una vida digna y un futuro con justicia y libertad para todos... ¨

Y sin medias tintas afirman: ¨...nunca dejamos de concebirnos como TRABAJADORES desocupados...¨

Nuevamente fue el trabajo de base, el trabajo hormiga, el de la solidaridad, la búsqueda de los compañeros para compartir penas, pero también ilusiones y luchas y necesarias victorias. Por eso estos movimientos de trabajadores que quedaron desocupados fueron encontrando nuevamente un camino para resistir.
¨...Así fuimos recreando la organización de base que sustenta a todo el Movimiento. Y nos fuimos dando cuenta que el desafío era aún más grande: en los proyectos de empleo conquistados por el MTD, no hay "patrón" ni "jefe de cuadrilla", que "ordene" las tareas a realizar: al ser responsabilidad de cada grupo de trabajo que el proyecto salga adelante, son los mismos compañeros los que discuten las tareas y las necesidades para realizarlas, y la organización juega un rol preponderante, ya que a diferencia de una fábrica, ya no se trata solamente de organizarse para defender nuestros intereses gremiales, sino que recae sobre nuestra propia responsabilidad como trabajadores que el trabajo salga adelante¨.

Y algo que debemos pensar quienes aún conservan un mínimo espacio dentro de un sistema que nos posibilita comer a diario, que pensar en el cambio, que la necesidad de asumir que la desocupación no es un problema que este sistema necesite o desee resolver, sobre este tema los Trabajadores Desocupados de Lanús, que conforman la Coordinadora de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón, nos dicen lo siguiente: ¨Trabajo, Dignidad y cambio Social es la consigna que, desde un principio, asumimos desde el MTD. Sabemos que la desocupación no es un mal "no deseado" del capitalismo, sino que, por el contrario, es un fenómeno estructural de la actual etapa neoliberal. Y que si no logramos transformar este sistema que se basa en la explotación del hombre por el hombre, y forjar una sociedad justa y solidaria, pocas expectativas podremos hacernos respecto al futuro de nuestros emprendimientos productivos, o lo que es peor, sabemos que si no revertimos esta situación tampoco habrá futuro para nuestros hijos...¨
Y los que cortan rutas, volverán a salir, estarán en las calles, pedirán trabajo, soportarán ser considerados sediciosos, y se plantarán sobre sus necesidades y los reclamos de los demás sectores para decir a todos los que quieran oír, que sin trabajo, sin dignidad y sin cambio social no hay futuro posible...

Nº 115 septiembre del 2001

Caracteres: 13.982

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