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3 DE JUNIO DE 1888 - 2012 - DÍA DEL BARRIO DE VILLA CRESPO

 

INVESTIGACIONES - HISTORIA

Investigaciones - Informes - Temas Históricos

La historia no tiene punto final sino puntos suspensivos ... Leopoldo Marechal

Los seres humanos hacen su propia historia, aunque bajo circunstancias influidas por el pasado. Carlos Marx

La historia es la ciencia de lo que nunca sucede dos veces. Paul Ambroise Valéry

HISTORIA - INVESTIGACIONES - INFORMES

Este trabajo se hizo en el marco del Taller de Medios de Comunicación y Producción Literaria 2011

Muerte de Buenos Aires “La Chacarita”

FIEBRE AMARILLA 1871

Por Fátima Nachar

27 de agosto del 2012

La peste diezmó la población de Buenos Aires en el primer semestre de 1871, había provenido de Asunción y se propagó luego en la ciudad de Corrientes y finalmente, y a través de la vía fluvial parananense, penetró en el barrio de San Telmo.

En Asunción el máximo apogeo se había producido en diciembre de 1870, propagándose luego a los pueblos ribereños del río Paraguay. Estas noticias crearon un estado de aprensión en los porteños, el 29 de diciembre de 1870, el Dr Tamini, municipal del barrio de San Telmo, propuso el ensanche del Lazareto Municipal, como medida de precaución en el caso de que se produjera la epidemia.
Desde su fundación la ciudad de Buenos Aires hasta principios del último tercio del siglo XIX fue azotada por varias pestes, que probaron la fortaleza de la población, el desempeño de las autoridades sanitarias, el heroísmo de algunos que ofrendaron sus vidas en pro de la comunidad.
El 11 de enero Arístides Cote falleció de tifus en el Hospital General de Hombres, al practicarse la autopsia el Dr Larrosa señaló que el deceso se produjo por una ictericia. Esta noticia provocó la alarma entre las autoridades sanitarias, a tal punto que la Municipalidad ordenó la construcción de dos pabellones en el Lazareto Municipal y dictaminó que se practicara las visitas a domicilio en las casas de inquilinato, bodegones, fondas y en cualquier lugar donde hubiera hacinamiento imponiéndose multa a los infractores.

En la segunda quincena de enero la población comenzó a intranquilizarse pues había alarma de que existiera cólera en la ciudad.

Una noticia periodística fue premonitoria de la entrada de la fiebre amarilla.
“Las defunciones habidas ayer, 19 de enero, dentro del Municipio ascienden a cuarenta, desgraciadamente esto hace creer que estamos propensos a ser amagados por algún flagelo, pues en épocas normales el numero de defunciones rara vez excede de 28 a 30 individuos”.

Si bien las estadísticas no lo recuerdan, se da como iniciación de la epidemia el 27 de enero de 1871 con los casos identificados por el Consejo de Higiene de Salud Pública de San Telmo.

Los mantuvieron luego en dos manzanas del barrio de San Telmo, las viviendas situadas en Bolívar 392 y Cochabamba 113, primeros focos de la iniciación y propagación del mortal flagelo.

En la vivienda de Bolívar 392, pequeño inquilinato de ocho cuartos de material, la fiebre atacó sin piedad.

El italiano Ángel Bignolo de 68 años y su nuera Colomba de 18, contrajeron la enfermedad, siendo asistidos por el Dr Argerich, quien no pudo detener el desenlace fatal. El certificado primero decía “gastroenteritis”, el segundo “inflamación pulmonar”, este diagnóstico expresado erróneamente a sabiendas tuvo la finalidad de no alarmar a la población, a los inquilinos de la casa, pero Filermón Naón, de la sección 14, eleva al jefe de la policía Enrique Gorman y dice que los muertos eran por fiebre amarilla. El excesivo calor y la sequía reinante y las deficientes condiciones sanitarias ayudaron a la propagación, los facultativos comprometidos con la salud pública ignoraban al enemigo oculto, del que nada sabían y nada se sospechaba.

Se solicitó a los vecinos las siguientes medidas de higiene:
1º Hacer fogatas con madera, alquitrán y otros combustibles para desinfectar la atmósfera
2º Blanquear las viviendas exteriores e interiores
3º Desinfectar las letrinas con cal
En la sesión del 7 de febrero la Municipalidad acordó que los cadáveres fueran inhumados en el Cementerio del Sud, seis horas después de ocurrido el deceso, se prohibieron las inhumaciones en el Cementero del Norte.
El 9 de febrero la fiebre salió de su foco primitivo y prosiguió su marcha hacia la ciudad.
Mientras aumentaban las víctimas de fiebre amarilla, los miembros de la comisión popular recorrían los barrios más afectados echando a la calle a todos los habitantes de los inmuebles, donde aparecía el terrible mal, especialmente los encargados de la misión fueron Carlos Gómez, Domingo César, Manuel Argerich y León Wallace, a veces acompañados por un piquete policial con orden de actuar si fuera necesario.

Fueron los conventillos los que más sufrieron este tipo de requisas. Los pobres inmigrantes recién llegados al país y medio muertos de miedo por el espanto que los rodeaba, recibían la visita de la comisión con la que apenas se entendían por no conocer el idioma.
Cuando comenzaban las requisas, los echaban a empujones a la calle sin dejarles recoger sus pertenencias. El conventillo era encalado y luego cerrado. Hubo verdadera saña con los inmigrantes, algunos los culparon de la epidemia, principalmente a los italianos.
En la primera quincena de abril el terror epidémico había penetrado en los hogares porteños. Desde el 30 de marzo año 15 de abril fueron inhumados 5377 víctimas.
Creado el Cementerio de la Chacarita, el Ingeniero Ranguelet instaló las vías de un ferrocarril que llevara los casos fatales, transportados por “La Porteña”. Hospitales y lazaretos trabajaron a ritmo agotador, morían médicos y enfermeros.
En el mes de junio la fiebre se alejó para siempre. El gobierno proclamó su mea culpa y se impusieron medidas de salubridad y saneamiento que de haberse adoptado antes hubieran impedido la propagación de la enfermedad.

Se imputó injustamente el desarrollo de la epidemia al hacinamiento de los conventillos y quizás con más verdad, al sucio Riachuelo y a los saladeros.
Estas circunstancias fueron propagadas por las lluvias persistentes con la formación de pantanos y un calor intenso que favorecieron la proliferación de mosquitos real y responsable de la epidemia, de quien aún se sospecha.


Conventillos

Agosto: Un viejo conventillo de la ciudad de Buenos Aires en un barrio del sur, donde viven hacinadas decenas de familias, en la más absoluta precariedad. Un propietario que aumenta arbitrariamente el alquiler de piezas sucias y pequeñas. La reacción de los inquilinos no se hace esperar y se atrincheran dentro del edificio para evitar ser desalojados. Violencia, represión y amenazas.

Este relato podría leerse en un diario porteño de la semana pasada. El 2 de agosto, en efecto, doscientos inquilinos tomaron un hotel en Constitución en reclamo por el aumento de alquileres. Pero también podría leerse algo parecido en un periódico de hace más de cien años, cuando tuvo lugar la famosa “huelga de inquilinos” que duró más de cuatro meses y alcanzó una extraordinaria fuerza y convocatoria.
La historia parece repetirse, pero esta vez no como una farsa a través del tiempo, todavía están pendientes las tareas más urgentes para la vida de la gente trabajadora.


Viejo Buenos Aires

Viejo antiguo Buenos Aires
de guitarra y payadores
de malevos y facones
escondidos en rincones
de las citas en las esquinas
donde nació el tango
de los viejos arrabales
de la esquina Montes de Oca
justo al llegar a Uspallata
del querido “Bar Luna”
donde ilustres poetas
escribían las canciones
y una dama misteriosa
robó un beso deseado
mientras en el teclado
una dulce melodía
endulzó su corazón.

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CINE DEBATE

CAMILA

Por Fátima Nachar

24 de agosto del 2012

Cine debate que se hace en el Centro Cultural Osvaldo Pugliese, el 22 de mayo del 2010 proyectamos esta película que trata sobre personajes de la historia nacional. Lo que sigue es el trabajo de Fátima haciendo una reseña de la película y le agrega un poema de su autoría.

Un hecho, un personaje histórico, tiene una faz externa concreta, pasible de ser sostenida a un juicio de valor. Además de una carga sentimental y emocional surgida de un consenso general, una energía que fascina y rechaza, que opera como un elemento desencadenante de imágenes mentales, que rescata de lo más profundo los diversos contenidos en una total libertad.
Escenas en perpetuo movimiento, que fluyen de los sucesos que provocan, constituyen el fondo secreto de esta historia increíble.
Historia de amor vivida en la época de Rosas, Restaurador de Leyes, feroz e implacable verdugo, la heroína Camila O’Gorman, de apenas 20 años, se enamora perdidamente.

Desafía a su padre, al Restaurador, enfrenta a la sociedad entera, reniega de ella.
Ladislao Gutiérrez llega a Buenos Aires en el año 1848, viene recomendado por su tío, Gobernador de Tucumán, general y caudillo federal, tenía 23 años, era cura y fue destinado a una iglesia de un barrio en formación.
Pronto el joven sacerdote se vincula a la sociedad porteña. Camila comienza a enseñar el catecismo a los niños, se preocupa de todo, misas, novenas, funerales, bautismos y de colocar las flores en los altares.
Camila y Ladislao estaban predestinados, ya no podían ocultar su amor, querían vivirlo a toda costa, sin importarles cómo, la única manera que encontraron fue huyendo.

Rosas ordena la persecución implacable, el padre pide que se le aplique la pena máxima.

La joven está embarazada, llegan a Rosario, después de muchas vicisitudes. Encuentran un pueblito pequeño, sus pobladores los acogen con mucho cariño, ellos cambian sus nombres, viven humildemente, enseñando a los lugareños a leer y a escribir.

Las autoridades del pueblo los consideran y los invitan a reuniones y festejos.
Así pasan dos años y con la ayuda de la gente que los ha cobijado, logran salir del país, se esconden en Bolivia, donde piden asilo. Allí viven felices con sus tres hijos, fruto de su inmenso amor y Dios los bendijo con una larga vida.
Camila se convirtió en un mito resplandeciente y exultante, en esa época en que la moral y la opinión fueron el máximo denominador, la única muestra de fe y determinación, de un coraje increíble, lo demostró con dignidad e hidalguía. Logró vivir con el hombre que amó con todo su corazón a pesar de ser un sacerdote, pero hombre al fin.

En los años que pasaron en el exilio, sus hijos se convirtieron en hombres, todos estudiaron, el mayor incursionó en la política y en la escritura – escribía para una gaceta de la época – quiso conocer la Argentina, a pesar de la situación en que se encontraba el país de sus mayores.

Se contactó con su tío Eduardo, hermano de su madre, que era sacerdote en la provincia de Buenos Aires.

Su tío emocionado lo cobija en la casa parroquial, su sobrino conocía la historia vivida por sus padres, y le pide más detalles sobre lo acontecido.
Eduardo se siente culpable por no haber contribuido y ayudado a su hermana, al igual que su madre, por estar sometidos a la arbitrariedad y autoritarismo implacable del padre. La única que hubiera podido ayudarlos era su abuela, La Perichona, pero ya estaba senil y nadie la tenía en cuenta.

María Luisa Bemberg, en el film “Camila”, supo plasmar el horror de las guerras internas entre unitarios y federales, destacando nítidamente la barbarie de los fusilamientos y la decapitación en la Mazorca.

Historia que destaca la arbitrariedad de la Iglesia, que no permite salir del celibato, pero que obliga a que los curas dejen sus hábitos, para poder compartir el amor de una mujer.

C A M I L A

Era una alondra de luz
Mecida en un mar azul
Era dueña del jardín
En lago de cisnes vagos.


Creció en torre de marfil
Tuvo sed de espacio y cielo
Llenando todo su anhelo
Henchido de amargo vuelo.


Hora de ocaso y beso
De retiro y embeleso
Todo ardor, sensación pura
Escapa de la amargura.


Alma firme y desnuda
Tiembla de fiebre y deseo
Vida de misterio, de luz ciega
Adusta, perfecta se entrega.

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TALLER DE HISTORIA 2011 - TRABAJOS E INFORMES HISTÓRICOS

LOS BARRIOS DE MI CIUDAD
COMUNA 15: Agronomía. Chacarita, La Paternal, Parque Chas, Villa Crespo y Villa Ortúzar.

Por Nilda Beatriz Cagnola

3 de agosto del 2012

VILLA CRESPO: El barrio de Villa Crespo pertenece a la comuna 15, que también la integran los barrios de La Paternal, Agronomía, Parque Chas, Villa Ortúzar y Chacarita.

Esta comuna ocupa una superficie de 2700 hectáreas que pertenecían a la Compañía de Jesús, al ser expulsada esta congregación en 1767, Don Juan Manuel de Rosas, posteriormente, resuelve lotear esas tierras donde gran cantidad de porteños e inmigrantes construyeron sus modestas viviendas. Villa Crespo recibe su nombre por el intendente Antonio Crespo que en 1888 apadrinó la Fábrica Nacional del Calzado, que se encontraba entre las actuales avenidas de Scalabrini Ortiz, Warnes, Juan B. Justo y Corrientes, antes conocidas como Camino de Ministro Inglés, luego Canning, Camino de Moreno, Camino de los Muertos, luego Triunvirato y el arroyo Maldonado; que llegó a ocupar a 2.000 trabajadores, también estaba la curtiembre La Federal que daba trabajo a 4.000 operarios, y muchas otras fábricas a su alrededor, así fue extendiéndose el barrio.

El Arroyo Maldonado fue entubado en la década de 1930, dando lugar a la avenida Juan B Justo. Con entradas por Serrano 148 y Thames 139, se encuentra el Conventillo de La Paloma, hoy dividido en pequeños departamentos.
La iglesia tradicional de la zona es la parroquia de San Bernardo Abad.

CHACARITA: recibe su nombre por las chacaritas o Chacritas que los padres Jesuitas tenían en esa zona, gran parte de este barrio está ocupado por el cementerio, creado en 1871.

LA PATERNAL
: La sociedad de seguros La Paternal inició la urbanización de esas tierras en 1903, a su alrededor se formó el barrio dándole ese nombre a la estación del ferrocarril. Las bodegas Crespi, Arizu, Zumuva, la Química Estrella y muchos talleres metalúrgicos, dieron una característica industrial a la zona.

AGRONOMÍA: la presencia de las facultades de Agronomía y Veterinaria otorga el nombre a este barrio; los talleres metalúrgicos Máspero, La Química Estrella, Sudamtex, etc. Ocuparon a muchos trabajadores y sus familias.

VILLA ORTÚZAR: recibe el nombre de su antiguo propietario Don Santiago de Ortúzar. Establecimientos como jugos Pindapoy y Anilinas Colibrí hicieron progresar a esa zona.

PARQUE CHAS: el doctor Vicente Chas da su nombre a ese hermoso barrio de calles laberínticas; creado en 1925. En esta comuna existen numerosas plazas, el parque Los Andes, el museo de Anatomía y Patología, la Biblioteca Fernández Moreno, la Gral. Artigas y muchas mas, la Asociación de Boy Scout Argentinos. Templos de diversas religiones, católicas, sinagogas, evangélicas, ortodoxas, y otras.

Varios clubes familiares que convocaban a muchos vecinos, como el Villa Crespo, el Sporting Social Club, Defensores de Chacarita, el club Atlanta que además que el futbol marcó toda una época con sus tradicionales bailes en los que se inició, entre otros, el bailarín de tangos Juan Carlos Copes,
Es digno destacar que también vivieron o pasaron por estos barrios, poetas como Leopoldo Marechal, Julio Cortazar, César tiempo, Samuel Eichelbaum, actores como Héctor Alterio, Roberto Escalada, Osvaldo Miranda, Carlos Balá, Ángel Magaña y músicos muy recordados como Osvaldo Pugliese y Osvaldo Fresedo a quien se lo recuerda como el Pibe de La Paternal.

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PROGRAMA DEL TALLER DE HISTORIA SEGUNDO CUATRIMESTRE 2012

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